*¿Se puede o no? *

Sor Nadieska Almeida, HC
23 de octubre de 2026
En una de nuestras tantas épocas de consignas, el expresidente Raúl Castro en un arranque enérgico para incentivar al pueblo dijo: SÍ SE PUEDE… y seguido una palabra, que no la diré, pero muchos la saben.
Desde antes de ayer en mi querida ciudad de Bejucal muchos estamos impresionados por tener electricidad por más de 24 horas, y la explicación es la visita del presidente para inaugurar un centro, que ya existía, y que ahora estará respaldado por ayudas extranjeras. Como preparación a esa visita se han arreglado calles, se han limpiado yerbazales, se ha recogido basura, se ha pintado… en fin, toda la mentira que usamos para maquillar la realidad que vivimos.
Me gustaría tener la oportunidad de decirle al visitante que esta no es nuestra cotidianidad.
Me gustaría preguntarle si le han dicho de los barrios que llevan más de 40 días sin luz porque los transformadores han explotado y no hay para reponerlos.
Me gustaría decirle que en este pueblo, como en toda Cuba, hay familias pasando hambre, pasando trabajo para vivir, hay jubilados que tienen que estar haciendo colas interminables para cobrar su chequera.
Quisiera poder decirle que los trabajadores no pueden sacar su salario completo del banco por falta de efectivo, y cada mes viven la experiencia humillante de recibir solo una parte del mismo; y cuando les entregan billetes de baja denominación, en muchos negocios no se los reciben.
Quisiera decirle que nuestros niños, adolescentes y jóvenes pierden su precioso tiempo por la falta de maestros, provocando una gran ignorancia desde edades tempranas. Me gustaría decirle que aquí también somos víctimas de robos, de violencia, de engaños.
Tantas cosas quisiera decirle. En estas más de 24 horas el gobierno municipal y provincial han puesto al descubierto que se puede lo que se quiere y cuando ustedes lo dispongan. Entones, ¿se puede o no?
Lo peor de todo es que cuando se vaya la visita, volveremos a las tinieblas y seguiremos con las mismas situaciones. Ojalá se dé el permiso de escuchar la verdad, de escuchar a los que sufren. Somos muchos los que estamos dispuestos a dialogar sin temor a las diferencias y sin ánimo de enfrentamientos. Nos mueve el intenso deseo de libertad y de justicia, la búsqueda honesta de bienestar para nuestro pueblo, el deseo de que en Cuba tengamos espacio todos, con todos los derechos respetados.
Sigo esperando confiada; Dios es más grande que todos los gobiernos de la tierra, y de Él me fío. Sé que su providencia para este pueblo se levanta antes que el sol y nos seguirá sosteniendo y cuidando hasta que seamos artesanos reales de nuestra libertad.

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