Yolanda Huerga
Con la aprobación del Decreto 160 de 2026, el Gobierno cubano confirma la proscripción del sindicalismo independiente en la isla, una medida que vulnera convenios internacionales y enciende las alarmas en el ámbito laboral.
En un paso que consolida el control estatal sobre las nuevas dinámicas económicas del país, Cuba aprobó el Decreto 160 de 2026. Esta normativa confirma de manera categórica la exclusión de la libre asociación de los trabajadores, completando un entramado legal, fiscal y de supervisión ideológica diseñado para subordinar por completo a las fuerzas productivas no estatales al modelo socialista.
Aunque la prohibición de crear gremios fuera de las estructuras oficiales ya existía, el nuevo decreto viene a ratificar e intensificar dicha restricción. La clave de este cerco reside en la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), la única entidad legalmente reconocida para agrupar a los sindicatos dentro del país y que, por mandato constitucional, se encuentra subordinada al Partido Comunista de Cuba (PCC).
Sobre el alcance de esta medida, el abogado Raudiel Peña, integrante del centro de asesoramiento legal Cubalex, explicó:
«La prohibición del sindicalismo independiente —que se ratifica porque ya existía previamente— en este Decreto 160, tiene que ver con el hecho de que el Estado cubano monopoliza el derecho a la sindicalización mediante la Central de Trabajadores de Cuba»….
