11 de Julio: El Verdadero Día de la Rebeldía Nacional.

Por Librado Linares.
El asalto al cuartel Moncada el 26 de julio de 1953 fue una acción violenta, cuidadosamente planificada, que coincidió con las festividades de Santiago de Cuba y puso en riesgo a la población civil. Los insurgentes causaron la muerte de 18 militares y 4 policías batistianos, lo que explica en parte la represión feroz que desató el régimen en respuesta. El hospital Saturnino Lora y la Audiencia de Santiago fueron tomados como puntos de apoyo para irradiar la ofensiva, generando terror entre pacientes y ciudadanos. Se trató de una acción marcada por el voluntarismo, con jóvenes inexpertos arrastrados a una empresa para la cual no estaban preparados, sin respaldo popular ni consenso nacional. Fue un intento de hacerse de las armas y precipitar la caída del dictador, pero terminó siendo un error estratégico y humano de gran magnitud.
En contraste, el 11 de julio de 2021 emergió como un estallido espontáneo y masivo en decenas de pueblos y ciudades de toda Cuba. No hubo planificación ni liderazgo centralizado, sino un grito colectivo que brotó de lo más profundo de la nación tras décadas de sometimiento. La protesta se caracterizó por métodos mayoritariamente no-violentos, salvo excepciones y posibles manipulaciones de la contrainteligencia para victimizarse y desacreditar a los inconformes. Por primera vez en la historia reciente, tanta gente reaccionó al unísono, demostrando que lo único eterno es el cambio, aunque parezca imposible en determinados momentos. Ese día se inauguró en la práctica un nuevo estilo de resistencia: la no-violencia como vía para enfrentar el conflicto nacional.
Si se tratara de designar un auténtico día de la rebeldía nacional, habría que escoger el 11 de julio y no el 26 de julio. El primero fue un acto popular, masivo y no-violento, que expresó la voluntad de cambio de un pueblo entero; el segundo, un episodio violento y minoritario, que aunque luego fue convertido en mito fundacional, no tuvo la fuerza ni la legitimidad que otorga la participación ciudadana. El 11 de julio, por la magnitud de los hechos y la naturaleza de la protesta, se erige como el verdadero símbolo de rebeldía en la historia cubana.

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