Por: Rene Hernández Becquet
Se nos siguen yendo los hermanos de lucha, compañeros de prisión y de ideales.
La lucha anterior fue corta, esta demasiado larga, sangrienta y muy sufrida, aun seguimos en el camino, pero duele mucho ver hermanos que se nos van a la Casa del Padre, cuando aún la lucha no ha terminado. Nos da Mucha tristeza.
Conocí a Raúl a finales de 1960, ya en plena lucha contra la nueva dictadura que los Castro intentaban imponer en Cuba. Era la época del glorioso MRP (Movimiento Revolucionario del Pueblo).
Ellos siguieron la lucha en las ciudades, yo cogí el monte. Paso’ un tiempo, cuando me llevan a Isla de Pinos [se refiere a la prisión que se encontraba en aquella isla],allí me reencontré con Raúl Fernández Rivero y docenas de gente del MRP.
Aun yo era un casi niño, hoy ya soy uno de los pocos viejos que vamos quedando de aquellos hombres llenos de ideales y fe en que recobraríamos a la Cuba que tanto amábamos y seguimos amando.
Raúl, hermano, te digo Adiós. Sería inapropiado pedirte que descanses en Paz, a pesar que mucho te lo mereces, pero estoy seguro de que desde la Casa del Padre seguirás luchando por tu Cuba, nuestra Cuba.
