Por Librado Linares
Más allá de la necesidad de una transición hacia la democracia, Cuba enfrenta un reto inaplazable: transformar de raíz su política exterior. Las alianzas internacionales del castrismo han aislado al país, intensificado las sanciones y profundizado la crisis interna.
Ucrania: el costo humano y material de la invasión rusa.
La invasión rusa a Ucrania ha provocado una catástrofe sin precedentes en Europa desde la Segunda Guerra Mundial:
– Bajas militares totales: cerca de 2 millones entre muertos, heridos y desaparecidos.
– Rusia: alrededor de 1,2 millones de bajas, incluyendo hasta 325.000 soldados muertos.
– Ucrania: unas 600.000 bajas militares, con al menos 55.000 soldados muertos reconocidos oficialmente.
– Civiles: decenas de miles de muertos y heridos, con ciudades arrasadas como Mariúpol y Bajmut.
– Desplazados: más de 11 millones de personas obligadas a abandonar sus hogares.
La destrucción de infraestructura, viviendas y servicios básicos ha dejado a Ucrania devastada. Al alinearse con Moscú, el castrismo se asocia con un régimen responsable de esta tragedia.
Irán: represión y masacres contra la población.
En Irán, la represión del régimen del Ayatola durante las protestas de 2025–2026 ha dejado cifras estremecedoras:
– Muertos: desde 3.400 reconocidos oficialmente hasta más de 30.000 según estimaciones independientes.
– Heridos: miles de manifestantes afectados por armas de fuego, perdigones y palizas.
– Detenidos y desaparecidos: decenas de miles arrestados en redadas masivas.
Incluso se reportan más de 200 miembros de las fuerzas de seguridad muertos, lo que refleja la magnitud del enfrentamiento.
Cuba: consecuencias internas de sus alianzas.
La política exterior cubana no puede desligarse de la crisis doméstica. Las alianzas con regímenes como Rusia e Irán incrementan el aislamiento internacional y alimentan sanciones que, en parte, derivan de esas decisiones. Mientras tanto, el modelo interno se caracteriza por un partido único consustancialmente violador de los derechos humanos, la implementación de un Estado policíaco, la dependencia económica y mecanismos de control social que sofocan la libertad ciudadana. Las protestas en pueblos como San Andrés y Cuatro Caminos son un reflejo de que la población ya no tolera las carencias y el atraso crónico, la falta de oportunidades y la ausencia de la libertad necesaria para ascender en la pirámide social.
Dos visiones de la política exterior: continuidad o transición.
En definitiva, los cubanos se rebelan contra un sistema que no solo ha administrado mal el país, sino que ha perpetuado un modelo represivo y dependiente. Al mismo tiempo, rechazan el resultado de una política exterior que los jerarcas del totalitarismo insular han diseñado para sostenerse en el poder. El castrismo debe analizarse como un todo: sus alianzas internacionales, las sanciones en parte derivadas de ellas y la naturaleza represiva de su modelo interno.
La comparación es clara:
– Política exterior actual: alianzas con regímenes represivos, aislamiento y sanciones, legitimación de gobiernos autoritarios.
– Política exterior en transición democrática: reintegración al concierto de las democracias, retorno pleno a Las Américas, apertura a la cooperación internacional y uso de la política exterior como motor de prosperidad.
El lugar natural de Cuba está en el concierto de los países democráticos y en su regreso a Las Américas. Solo un cambio drástico en la política exterior, acompañado de una transición democrática, permitirá que Cuba deje atrás el aislamiento y se abra a un futuro de desarrollo y libertad.
Fuentes consultadas
ONU (OHCHR), CSIS (Washington), Estado Mayor de Ucrania, ONG de derechos humanos en Irán.
