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SALVEN EL FUTURO DE CUBA |
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Por : Efrén Fernández Fernández.
Preso de Conciencia de la Causa de los 75. Desde la Prisión de Guanajay. La Habana |
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En la sección Hilo directo
del oficialista periódico Granma, el jueves 25 de marzo del
2010, apareció una reseña sobre una alerta emitida por una
institución federal norteamericana, que catalogaba de inquietante la
situación del consumo de una droga, en diferentes instalaciones de
varios lugares de los Estados Unidos.
Al leer estas reseñas me pregunté el por qué algunas instituciones gubernamentales cubanas, únicas permitidas en el país, no publicaban lo que análogamente sucede en Cuba, pues esto indudablemente alertaría a la familia y demás factores que contribuirían en cierta medida a frenar la proliferación del flagelo de la drogadicción en nuestro país. Los medios de prensa, que son todos del gobierno, publican habitualmente cosas negativas de otras latitudes con el propósito de criticar determinadas sociedades foráneas para tratar de crear un estado de opinión desfavorable en la isla de sus respetivos gobiernos que no le hacen el juego ni acatan los antojos del régimen dictatorial de La Habana. Meditando al respecto recordé que el 30 de abril el mismo periódico Granma en su página 5 divulgó un extenso artículo del señor Francisco Áreas Fernández sobre la política mundial antidroga refiriendo que la Organización de las Naciones Unidas anunciaba nuevos cauces en la lucha integral contra las drogas. La importancia y prioridad que merece la labor preventiva, sin descuidar el aseguramiento de enfrentamiento racional. El señor Francisco alegó que estos aspectos han sido transitados con éxito en Cuba. En honor a la verdad hace casi 7 años se desarrolla en Cuba un programa antidroga. Aunque la realidad demuestre su insuficiencia por lo engorroso y difícil que resulta la lucha contra un mal que desafortunadamente se permitió multiplicar y diversificar en el país. Entre las cosa que se han hecho se puede citar la habilitación de varios números telefónico para ayudar de forma “confidencial” a los afectados por la droga. La trasmisión por la televisión cubana de diferentes programas encaminados a prevenir el peligro de la drogadicción y otros esfuerzos que se realizan contra este azote.No obstante, talmente parece que la prisión de Guanajay está ubicada en otra galaxia. Ya que las autoridades penitenciarias se muestran indiferentes e incluso en algunos casos están confabuladas con el alarmante tráfico y consumo de droga en esta penitenciaría. El fenómeno de las drogas es una plaga tan maligna como cualquier virus ha alcanzado una dimensión extremadamente preocupante en esta prisión de Guanajay.De los 600 presos que aproximadamente se encuentran cautivos en este recinto, más del 70 % es adicto al consumo de fármacos para drogarse. La mayoría de los fármacos usados están considerados por el Ministerio de Salud Pública de la República de Cuba como sustancias de efecto similar a las drogas, estupefacientes y psicotrópicos y como tal, su tráfico y tenencia ilegal es sancionada por la ley. Los presos contagiados por la droga son víctimas dóciles de los traficantes y las perversas autoridades pues su dependencia llega a degradarlos al extremo de convertirlos en seres mentirosos, envilecidos, indecentes y miserables que son capaces de realizar actos de sodomia, robar, herir, asesinar, violar e incluso denunciar a sus familiares y amigos. El consumo indebido de fármacos por los presos para tratar de experimentar un placer artificial es un riesgo enorme que resulta tan nocivo como las drogas. Lejos de causarles un bienestar o de ayudarlos a superar los problemas la drogadicción del fármaco y dependencia existente genera la situación destructiva que deteriora la salud de quienes son adictos. Algunos de los presos que padecen de esta calamidad aumentan el estrés y la depresión, desequilibrándose de tal manera que llegan a auto agredirse causándose heridas en su cuerpo. Otros suelen presentar insuficiencia cardiaca, convulsiones, alteraciones en el ritmo respiratorio, entumecimiento, dolor de estómago, problemas nerviosos que crean confusión o alucinaciones y hace que en determinados casos lleguen a orinarse y defecarse acostados en la cama e inclusive temer conductas agresivas. Un número considerable presentan problemas de nutrición, que hace disminuir su peso corporal al extremo de tener una delgadez muy parecida a los casos de anorexia. Muchos de estos presos adictos para sentir los mismos efectos iníciales aumentan peligrosamente la dosis de los fármacos o peor aún combinan estos medicamentos que podían tener efectos fatales como ha sido la muerte de algunos presos en diferentes prisiones del país. Otra práctica dañina aunque en menor escala es la toxicomanía de los reos que inhalan los vapores de la gasolina o el pegamento conocido con el nombre de Baje a pesar de estar prohibida la tenencia de ambas sustancias en la prisión. ¿Cómo es posible que introduzcan en la prisión los fármacos que son considerados drogas o se usen para tales efectos? Una pequeña parte de estas drogas proceden de aquellos presos a quienes les suministran esas medicinas indicadas por especialistas médicos y sin embargo no las consumen y las venden. Otras reos fingen tener un dolor para obtener algunos de los fármacos codiciados por los drogadictos para podérselos ofertar. Es muy doloroso saber que un galeno suministre medicamentos estando consiente de cual va ser su uso y que el paciente en realidad no esté aquejado de ninguna dolencia. También es inverosímil que la mayor parte de la droga traficada en esta prisión la introducen en el recinto irresponsables militares que se enriquecen a costa del sufrimiento y la degradación de los presos que lejos de ser reeducados o rehabilitados están siendo deformados con la enfermedad de la fármaco dependencia que supera a nivel mundial el resto de las drogas. Es preciso destacar que la gran mayoría de los presos adictos antes de entrar a la prisión no conocían la droga. Los mecanismos de inteligencia existentes en la prisión así como la dirección del penal tienen conocimiento de esta barbarie pero no hacen nada en erradicar las drogas y desarrollar un trabajo profiláctico con los adictos y los traficantes. El gobierno cubano debería de tomar cartas en este asunto pues el daño humano de la drogadicción en la prisión de Guanajay, repercute en nuestra sociedad. Por favor, salven el futuro de Cuba.
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