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Una vez más no he podido asistir a una reunión de nuestro movimiento político, debido a que el Gobierno de Cuba me mantiene la prohibición de viajar al exterior. Pero, aunque prisionero en mi país, no dejaré de participar en este evento. Nuestro representante en el exterior, Francisco de Armas, será nuestra presencia y nuestra voz. Aunque sabemos que los demócratas cristianos cubanos de la Diáspora y otros hermanos solidarios siempre nos hacen presentes en cada encuentro internacional. Compartimos en esencia el Documento Ideológico de la IDC. La persona humana es y será el centro de nuestra acción política. Esta persona a quien el Creador hizo a su imagen y semejanza. Un humanismo realista jamás debe olvidar los fundamentos de la dignidad humana, de su identidad y de su condición misma. Más ahora cuando tantas relativizaciones y manipulaciones amenazan, no sólo nuestros Derechos Humanos, sino nuestro derecho a ser humanos. Por eso el título de Democracia Cristiana es ya un signo del humanismo, que nos inspira. Este gran movimiento político quiere participar en la historia, como ya lo viene haciendo, por lo que no puede expulsar de su Proyecto al Señor de la Historia, ya que perdería su carisma y su razón de ser, además de que el MCL se iría tras de Él. Aún si fuera verdad que estamos llegando al fin de las ideologías, algo que no creemos, esto no significa que también se perdieron los ideales. La política centrista puede, en un contexto histórico determinado, corresponder con nuestro ideario, tanto a un nivel nacional, como internacional, como parece ser, en general, el de este momento. Si nos definimos solamente con relación a la derecha y a la izquierda, corremos el peligro de reducir nuestra iniciativa a la toma de posiciones intermedias entre dos tendencias. Estas pueden alejarse o acercarse tanto que se perdería nuestro espacio, o simplemente nos situaría en un plano que niegue o ignore nuestras opciones fundamentales por la persona, la justicia social, la paz, el desarrollo, la democracia y la libertad, es decir el ideario Demócrata Cristiano. Estas son nuestras modestas reflexiones que sometemos a su consideración. Se han producido acontecimientos que han conmovido a la humanidad y alterado las relaciones internacionales. Algunos en el mundo han descubierto ahora que un pueblo entero puede ser secuestrado y sometido por el terror y el terrorismo. Los promotores de estos actos se disfrazan con los más disímiles argumentos religiosos o nacionalistas, cuando en realidad anulan los derechos fundamentales y niegan a los pueblos el ejercicio de su soberanía. También se han despertado las conciencias, y Dios quiera, que se reconozca que el centro del mundo está en cada pueblo y en cada ser humano y que la solidaridad debe ser el primer valor en las relaciones internacionales, primero también que la competencia. El pueblo cubano está sometido por un régimen de miedo que aún persiste en el orden del "no-derecho", sin ninguna perspectiva de apertura. Aumentan los privilegios de los poderosos, que se preparan para el continuismo, confiscando todo lo que tenga algún valor, mientras se mantiene la autocracia sobre la que se sostiene y progresa esta conspiración contra nuestros hijos, a los que quieren garantizarles la pobreza y el "no-derecho" desde ahora. Esta usurpación se realiza en medio de la nube de propaganda, de intolerancia política y de opresión ideológica, de la cual las víctimas más laceradas son los niños y jóvenes a los que pretenden robarles las mentes en una imposición bajo mecanismos de coacción y mentira. Desde esta tribuna queremos llamar la atención a aquellos que con unos u otros intereses y con diversos argumentos o doctrinas, pretenden ignorar a los cubanos, aceptando, en diversas formas de relación, esta situación de opresión como ventaja, ya que esta complicidad los enfrentará tarde o temprano pueblo cubano. Nuestro llamado desde esta tribuna es a la solidaridad con la liberación de los cubanos. Dentro de Cuba existe un movimiento cívico donde participan miles de cubanos, no sólo de todos los credos y posiciones políticas, sino de las más diversas experiencias de vida e historias. Esto es un signo de la reconciliación que queremos y que ya se va haciendo realidad al nivel de pueblo y que es una componente inseparable de la liberación que proclamamos. La mayoría de estas agrupaciones y personas expresamos estos propósitos y nuestra determinación de lograr los cambios pacíficos, en el manifiesto "Todos Unidos". Ahora estamos realizando una campaña nacional por un referendo, para que el pueblo decida sobre su vida y sus leyes. Aunque nos apoyamos en derechos que anuncia la Constitución Cubana vigente, el régimen persigue a los ciudadanos, amenaza, y se vale de trampas y falsificaciones para evitar, lo que no soporta: Que los cubanos, venciendo el miedo, expresen su voluntad de cambios. Porque esa es la Liberación. Miles de cubanos lo han apoyado y lo siguen apoyando. Participa también nuestra Diáspora, parte inseparable de nuestro pueblo, con su apoyo moral y siendo nuestra voz en todo el mundo. Este es el Proyecto Varela, que ahora ya no es proyecto, es el movimiento de lucha cívica con la participación de los ciudadanos para lograr los cambios urgentes y vitales para Cuba. Es también la alternativa a los fatalismos y continuismos, con la que sembramos las bases una sociedad pluralista, solidaria y democrática, superando la violencia que en diversas formas se ejerce desde el poder sobre los cubanos e impidiendo que esta se desate como resultado de la arrogancia del poder y la desesperación del pueblo. No trabajamos por un final violento sino por un nuevo principio en reconciliación y libertad. El pueblo cubano tiene su camino y ya lo está recorriendo reclamando la consulta popular sobre el Proyecto Varela. He ahí el terreno para la solidaridad con los que somos protagonistas de nuestra propia historia. Reciban nuestro abrazo fraternal. A nombre del Movimiento Cristiano Liberación. Oswaldo José Payá Sardiñas La Habana, 18 de Noviembre del 2001 | ||||||||
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