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Revista DESAFIOS
Año 1486
Abril/Junio 2009

Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos (CUTC)

Vistas Paisajes Cubanos

Fuerzas Armadas y Política Revolucionaria:
El caso de Cuba de 1959 a los años 90.

Hernán Yanes

 

Se presentan de modo sucinto algunos antecedentes proceso    fundacional    de    las    Fuerzas    Armadas Revolucionarias   de   Cuba   (FAR).   Aunque   se   trate   de instancias  históricas  ampliamente documentadas ya, contribuyen a valorar hasta que punto el peso de las FAR en el surgimiento y evolución de una sociedad, una economía y un sistema político socialistas en la Isla, marcaría a su vez el carácter de las relaciones civil-militares en el país.

Sin embargo, el objetivo principal  de este estudio consiste en intentar una primera aproximación al terreno específico de las relaciones de las FAR con su entorno social político en distintos períodos históricos. Por consiguiente, se realiza un acercamiento al tema de las relaciones civil-militares cubanas, enfatizando en la década de los noventa. No obstante,  la  periodización  que  proponemos  en  este informe corresponde estrictamente a dichas relaciones y no refiere etapas de los sistemas políticos de la Isla a partir de 1959 (2). Además, (a pesar de consistir en una de las premisas metodológicas de este estudio), por razones de espacio no es posible plantearse aquí, las múltiples dinámicas producidas al interior de cada sistema político cubano y entre sus diferentes subsistemas.

En los últimos años se han producido cambios en las relaciones civil-militares de la Isla, derivados sobre todo del expandido involucramiento empresarial de las FAR en un contexto post revolucionario, de ajuste estructural, paulatina transición a una economía de mercado y construcción de un nuevo patrón de acumulación que involucra o afecta a todos los componentes de la actual sociedad cubana. Paralelamente, ello ocurre en condiciones de una tendencia de sectores del aparato político del país, (hegemonizado por figuras cercanas a las FAR) a reforzar los contenidos ideológicos de la propaganda oficial, así como endurecer la legislación punitiva respecto de supuestos delitos de conciencia y opinión, generalmente calificados de "peligros para la seguridad del Estado".

Desde la perspectiva metodológica, en el estudio hemos tornado en cuenta la dimension externa, ante todo, los nuevos escenarios de la post guerra fría a escala global y hemisférica, la incidencia de las relaciones bilaterales entre Cuba y Estados Unidos, así como los intereses de seguridad respectivos. Pero semejantes asuntos no constituyen objetivos del trabajo y no reciben desarrollos en el texto. Con ello se privilegia el abordamiento de los roles económicos, sociales y políticos de las instituciones militares cubanas.

Lo arriba indicado sucede del mismo modo con los efectos de la crisis económica y social de los 90 a escala domestica, así como la secuencia de las medidas adoptadas por la reforma económica del país que no reciben un tratamiento desplegado en este informe. Son no obstante, importantes referentes del estudio, entre otros ejes para el análisis del contexto interne cubano actual, como las modificaciones constitucionales de 1992 y en la restante legislación nacional, las transformaciones de estructuras y funciones en los Órganos de la Administración Central del Estado, los cambios económicos, el creciente papel del mercado, la dualidad monetaria, así como el proceso de diferenciación en curso ya, en la vida social del país.

cuba: fuerzas armadas y cambio político.  algunos antecedentes

a) Predominio de las políticas autoritarias y regímenes de facto en la republica prerrevolucionaria.

La Republica cubana apareció oficialmente en 1902, casi un siglo después de la fundación de los primeros Estados-nación y de las originarias formaciones políticas nacidas de la independencia latinoamericana(3). Incluso, habían transcurrido varias décadas ya desde la primera transformación importante de los ciclos políticos de la región, al extenderse las denominadas experiencias de Estados oligárquicos latinoamericanos en un numero de países. No obstante, por haber perecido en la contienda o por otras causas, (a diferencia de otros ejemplos continentales precedentes en el tiempo histórico), ninguno de los principales ex jefes del Ejercito Libertador accedió a la jefatura de la nueva república o desempeño el doble papel de caudillos político- militares. Por su parte, el Ejercito Libertador había sido desmovilizado ya.

Bajo la administración norteamericana de la Isia, entre 1898 y 1902, se había procedido a la fundación de un Ejército constitucional y una politica militarizada (la guardia rural). Estos cuerpos fueron creados con características similares a las de guardias nacionales, de la misma manera que otras corporaciones militares constituidas en la subregión centroamericana bajo influencia estadounidense en la misma época.

Sin embargo, el primer sistema político de la Isla, reprodujo a lo largo de varias décadas, similares tendencias autoritarias (militar, civil o la conjugación de ambas formas), compartidos por la mayoría de las naciones de la región. El escenario político cubano fue dominado, (con escasas excepciones), por gobiernos con habituales inclinaciones a la extrema concentración del poder en la figura presidencial, por extendidas practicas de corrupción política y violaciones de la legalidad. Las salidas autoritario- civiles y la aplicación de restricciones a las libertades publicas y los derechos ciudadanos constitucionales se hicieron frecuentes en la política nacional. El orden político constitucional fue recurrentemente quebrado por regímenes de excepción impuestos por disímiles vías(4). Específicamente, el golpe militar de 1934 dio paso al traslado del poder efectivo al ejército y particularmente a Fulgencio Batista, el jefe golpista. Se acelero la conversión del original Ejército constitucional y de su violentada línea de mando, en un cuerpo orientado casi exclusivamente a funciones represivas internas y con bajos niveles de profesionalismo castrense. Desde la jefatura del ejercito, Batista controlo la política nacional en lo adelante, aprobando o retirando del cargo a distintos presidentes.

En 1940 fue promulgada una Constitución de contenido demoliberal mas avanzado que su antecesora de 1901. No llego a ser rigurosamente observada por los gobiernos posteriores a su puesta en vigor, ni aplicada en toda extensión y profundidad. No obstante, como candidata civil, Batista accedería a la presidencia por vía electoral para el período de 1940-1944, siendo relevado a su vez del cargo del mismo modo.

El período de normalidad constitucional fue abreviado por otra asonada castrense en 1952, nuevamente encabezada por el general Batista. Los principales mandos militares fueron entregados a los oficiales golpistas, de baja graduación y escasa o nula preparación académica. Los niveles de profesionalismo de la institución armada descendieron aun más. El régimen de facto promulgo sus propios estatutos constitucionales y de hecho, la Constitución del 40 quedo sin efecto. Entre 1952 y 1958, existió una dominación autoritario- militar de corte personalista-cesarista en la Isla, represiva e impopular. Varios intentos de proporcionarle legitimidad legal-constitucional fracasaron.

El sistema político democrático liberal cubano había sido interrumpido nuevamente. Pero propiamente, esta vez terminaba allí su existencia. Una insurrección popular nacionalista liderada por Fidel Castro al mando del Ejército Rebelde y del Movimiento 26 de Julio, alcanzó el poder comenzando en 1959. El ejército gubernamental hasta entonces existente, su policía, la guardia rural y los órganos militares de servicios especiales, serían disueltos.

En resumen, el sistema político prerrevolucionario en Cuba, se caracterizó por una débil institucionalidad democrática, extendidas prácticas de corrupción política, reiteradas rupturas del orden constitucional, énfasis ene autoritarismo y la eventual concentración del poder en caudillos de origen castrense. Ese sistema fue incapaz de consolidada la subordinación de los mandos militares  a las autoridades civiles. No pudo sistematizar mecanismos perdurables de movilización política, ni impulsar de manera efectiva en aquella sociedad, las creencias y valores inherentes al credo pluralista y la competencia política (5). El sistema político cubano de democracia liberal no consiguió consolidarse ni preservar su legitimidad. Las teorías demoliberales no alcanzaron suficiente arraigo en el país, del mismo modo que diversas propuestas de reforma  o de modernización industrial fueron sistemáticamente preteridas. Sus probables portadores sociales y políticos eran incapaces de ganar las contiendas públicas o resultaban segregados de las mismas por los autoritarismos civiles o militares de generales como Machado, Batista y otros.

Sin embargo, desde su triunfo en enero de 1959, los radicales proyectos estatales, económicos y sociales del liderazgo revolucionario alcanzaron rápidamente altos grados de legitimación y generalizado apoyo social. A ello contribuirían además premisas como una realidad social conflictiva y excluyente, una política nacional externamente condicionada por a hegemonía estadounidense, una economía estructuralmente deformada y dependiente, así como la disolución de las corporaciones militares profesionales que pudieran haber protegido los intereses de los actores económicos y políticos integrantes de la pasada coalición de poder.

b) El Ejército Rebelde y la formación del sistema político revolucionario.

Durante 1958, los mandos del Ejército Rebelde convocaron a un Congreso Campesino en Armas, posteriormente invocado como antecedente de la creación de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP)(6).  Durante los últimos meses de la insurrección armada, los jefes rebeldes organizaron estructuras incipientes de administración pública en los territorios bajo su control. Éstas fueron acompañadas por una cantidad de leyes provisionales, cuya fuerza legal sería más adelante ratificada  mediante decretos del Gobierno Revolucionario en enero de 1959 (7).

Desde los primeros meses de 1959, el Ejército Rebelde fue el principal instrumento del control de la transición política por Fidel Castro y el liderazgo revolucionario. En enero de ese año fue constituido el Gobierno Revolucionario con carácter provisional. Fueron cesados los integrantes del funcionariado comprometidos con el anterior régimen. Se creó el cargo de "comisionado" en los diferentes niveles de administración territorial. Parte de estos comisionados, (principalmente aquellos situados al frente de las provincias), salieron de los altos mandos del Ejercito Rebelde.

En febrero de 1959, el Gobierno Revolucionario unió a sus facultades ejecutivas, las de carácter constituyente y legislativa y se promulgó una Ley Fundamental que en general retomaba contenidos de la Constitución del 40 (8). El Comandante en Jefe del Ejército Rebelde, Fidel Castro asumió las funciones de Primer Ministro en sustitución de José Miró Cardona.

De hecho, los partidos políticos tradicionales del viejo sistema no funcionaban ya y el nuevo liderazgo demostraba una capacidad de convocatoria y de movilización que habría de incrementarse posteriormente(9). Pero en medio de una aguda disputa por el poder entre las distintas opciones políticas representadas en el primer Gobierno Revolucionario Provisional, el control del Ejercito Rebelde por Fidel Castro fue siempre el elemento que desempeñó el papel decisivo en la orientación de los acontecimientos y en la radicalización del proceso político.

Bajo el liderazgo de los mandos del Ejercito Rebelde, fueron fundados a lo largo de 1959, la Policía Nacional Revolucionaria  en el  mes de Enero;  los Órganos de la I Seguridad del Estado en Marzo; el Ministerio del Interior en | Junio. El 16 de Octubre se disolvió el antiguo Ministerio de Defensa y se instituyo el Ministerio de las Fuerzas Armadas (MINFAR), con Raúl Castro al frente del mismo. El 26 de Octubre fueron creadas las Milicias Nacionales Revolucionarias (MNR).

El Ejercito Rebelde fue además un eficiente medio de cambio político, reconstrucción del aparato estatal y creación de  nuevas   instituciones.   Algunos   de   los   organismos formativos del nuevo sistema político, se originaron en las estructuras del Ejército Rebelde. Así sucedió con el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA), creado por medio de la ley sancionada en Mayo de 1959, presidido por Fidel Castro y en principio, a cargo de las políticas de transformación rural y con amplias facultades. De departamento militar del Ejército, el INRA fue derivando en un mecanismo de poder alternativo de los elementos más radicales del liderazgo, ante los miembros del gobierno considerados como más moderados o conservadores (10).

En Julio de 1959 se produjo la crisis institucional que llevó a la sustitución en el gabinete, de los ministros reformistas o de derecha, así como de Manuel Urrutia Lleó, primer presidente del Gobierno Revolucionario. Coincidentemente, los elementos revolucionarios radicales que ocuparon dichas posiciones salieron den su mayoría de los mandos del Ejército Rebelde. De hecho, a partir de esa fecha, se reforzó la tendencia de que los cargos ministeriales, económicos y administrativos más importantes fuesen ocupados por comandantes o altos oficiales de este Ejército. Los componentes carismáticos del nuevo liderazgo, aportaron legitimidad y apoyo social a dichos procesos.

No obstante, aún heterogéneo en términos ideológicos, las contradicciones políticas alcanzaron a algunos sectores y oficiales al interior del mismo Ejército Rebelde. Ejemplos fueron, la deserción del comandante de la Fuerza Aérea Rebelde Pedro Díaz Lanz en el mes de Junio y la insubordinación del comandante Hubert Matos, jefe militar de la provincia de Camagüey, en el mes de Octubre. Pero este último caso fue rápidamente controlado por la jefatura del Ejército y el gobierno central.

A comienzos de 1960, la mayor parte de los más altos cargos estatales estaban en manos de figuras provenientes como regla de os originarios mandos militares rebeldes. Entre las excepciones se hallaban el presidente de la República. Pero este cargo era desempeñado por Osvaldo Dorticós Torrado, un abogado procedente de las filas del antes insurgente Movimiento 26 de Julio. No obstante, el primer ministro se había convertido eya para la fecha en la primera figura del sistema político.

A la par, entre 1959 y 1960, en la medida en que se transformaba el orden interno y se polarizaban las opciones políticas en la sociedad cubana, aumentaban las fricciones y conflictos con el gobierno de los Estados Unidos. Las presiones incluían la aparición de los primeros grupos armados con apoyo estadounidense. El nuevo liderazgo pudo reaccionar mediante la movilización y progresiva incorporación de la población a la defensa militar, tanto por la vía del aumento de los efectivos de las FAR, como de la PNR y las MNR. Los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), una organización masiva creada en Septiembre de 1960, (aunque sin declaraciones asumir un carácter cívico-militar), definió como sus principales funciones, la protección del nuevo orden político y la represión de los opositores políticos.

c) Refundación militar y sistema político en los años 60

Una periodización del proceso formativo de las corporaciones militares cubanas en la etapa post revolucionaria, nos llevaría a considerar que esta refundación castrense se realizó básicamente a lo largo de dos períodos:

1)     1959 a primera mitad de 1961.

Se produjo la transformación del originario Ejército Rebelde en Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), subordinadas al correspondiente ministerio (MINFAR). Las FAR presentaban aún un grado relativamente bajo de profesionalización y carecían de grandes unidades regulares, que funcionasen sobre bases permanentes en territorios de operaciones estrictamente delimitados. Frecuentemente las FAR, las MNR y la PNR actuaban de conjunto o se complementaban en las distintas acciones militares. Pero se dieron los primeros pasos en la preparación de nuevos oficiales como cuadros profesionales y se creó una capacidad defensiva.

Las nuevas instituciones armadas rápidamente lograron niveles significativos de legitimidad e involucraron a crecientes segmentos de la población, basándose en el consenso creado por las medidas de reforma de la propiedad, la redistribución del ingreso y las cualidades carismáticas del liderazgo político.

En este período no existía aún un definido componente doctrinario fundacional. Pero a las FAR y a las restantes instituciones militares, se les atribuyeron carácter y roles políticos desde el mismo inicio. Los mandos militares y la tropa misma, aun de composición muy irregular, debían identificarse con los principales referentes nacionalistas radicales y antiimperialistas del programa gubernamental. Desde su fundación, estas instituciones fueron asociadas a la preservación de la unidad nacional. Esta última era entendida como la defensa del nuevo orden político, jurídico e institucional, tanto de enemigos externos (con énfasis en las acciones del gobierno norteamericano), como internos.

Los principales responsables y jefes del sector civil del Estado seguían procediendo de los rangos militares y conservaban la condición de oficiales en activo. El carácter socialista del sistema político fue formalmente anunciado, en un contexto de acciones militares, durante la invasión de Bahía de Cochinos. Con su victoria sobre la brigada invasora, las FAR, las MNR y la PNR, consolidaron ya el papel central en el sistema político, heredado del Ejército Rebelde.

 

2)  1961 a mediados de la década de los años 60

A   partir   de   Bahía   de   Cochinos   se   acentúo   la profesionalización de las FAR y de sus distintos componentes estructurales  como  el  ejército,  la  aviación y la  marina. empezó a configurarse el sistema de escuelas y academias militares de las FAR y de las MNR. La selección de los futuros ideales se fundaba ya en criterios de lealtad política y exclusión de creyentes religiosos. Sin embargo, las escuelas de cuadros de los organismos civiles asumían generalmente también un enfoque  militar- defensivo en sus planes de estudio.

Estos fueron años de mezcla y experimentación de enfoques y políticas alternativas, de parte del liderazgo. Pero a medida que avanzaba el final de este período, las FAR fueron adoptando   como  sus  referentes  doctrinales,   las ortodoxas del socialismo, inspiradas en la Unión Soviética. A pesar de las desavenencias por el retiro de los misiles soviéticos durante la Crisis de Octubre de 1962, quedaba claro que la URSS se había transformado en el principal aliado estratégico del país y de las FAR. Aunque no el único, el gobierno soviético se había ido convirtiendo en el más decisivo proveedor de armas y recursos militares de la isla. La política exterior se orientaba cada vez más hacia esta superpotencia y el bloque Este-europeo.

En 1961 surgieron las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI), resultado de la unificación del Movimiento 26 de Julio, el Movimiento 13 de Marzo (aliado del primero en la insurrección popular antibatistiana) y el Partido Socialista Popular (comunista). Según la doctrina marxista ortodoxa, las ORI vendría desempeñar el rol del partido de vanguardia en la construcción socialista. Más de la mitad de los integrantes de la Dirección Nacional de las mismas, (sin importar si se hallaban ubicados en actividades civiles), ostentaban grades militares(11)). La presencia militar fue del mismo modo muy elevada en el Comité Central del Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba (PURSC), que relevara a las ORI entre 1962 y 1963. Con variaciones, el mismo patrón de amplia presencia de militares se vio reiterado en la constitución del primer Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC) y demás órganos dirigentes en 1965(12). Los cargos de Primero y Segundo secretarios del Partido quedarían desde entonces en manos de los dos Iíderes políticos más importantes, a la par, Comandante en Jefe y Ministro de las FAR respectivamente. Atendiendo al declarado carácter político de las FAR, y de las restantes instituciones militares, aproximadamente desde 1963 se inició en las mismas, (en cada unidad y en los diferentes niveles jerárquicos), la creación de las bases y estructuras del Partido.

En las FAR el funcionamiento del Partido asumió particularidades respecto de la esfera civil. Fueron paralelamente creados núcleos (organizaciones de base) estrictamente subordinadas a las comisiones políticas superiores dentro de cada ejercito o arma. Paulatinamente, fueron designados instructores políticos (los llamados "políticos") en los mandos superiores de cada tipo de arma, así como en grande y medianas unidades y (atendiendo al tipo de arma), en determinados casos de pequeñas unidades. El trabajo del Partido en las FAR comenzó a basarse en criterios similares a los empleados en el bloque socialista oriental. Su funcionamiento se orientaría a partir lo que en la doctrina socialista al uso sobre las fuerzas armadas, se denominaría como principio del "mando único". Los núcleos del partido y los "políticos" debían acatar las decisiones del mando militar, jefes de estados mayores, unidades y planas mayores. Por años se descartó la posibilidad de criticar a los principales jefes en los núcleos del Partido. Ello fue permitido después, siempre que la valoración crítica del oficial en cuestión no implicara discutir las decisiones militares propiamente dichas(13)).

Este período se caracterizo por el incremento de las acciones de opositores armados y el creciente involucramiento de la población en la respuesta militar a los mismos, que fueron completamente erradicados en la primera mitad de los sesenta. Por otra parte, las administraciones norteamericanas consideraban a la Revolución cubana como un caso de seguridad externa para los Estados Unidos. Una sucesión de políticas contra el Gobierno cubano, habían incluido el apoyo a la invasión de Bahía de Cochinos y a la oposición interna, entre la que se contaban numerosos grupos armados. Ante la supervivencia del régimen revolucionario, en tanto avanzaba la década de los sesenta, los Estados Unidos regularizaron un sistema de presiones económicas, políticas, diplomáticas y militares contra el mismo.

Probablemente se trataba de conjugar el interés norteamericano de recuperar la hegemonía sobre la Isla, con el de neutralizar la política exterior del Gobierno revolucionario y el impacto regional y en el Tercer Mundo de los cambios en Cuba. En esta última, el enemigo militar se identificaba entonces, como la contrarrevolución interna aliada de Estados Unidos por una parte y por el lado externo, como las propias fuerzas armadas de los Estados Unidos. A partir de estas percepciones de amenaza, el gobierno cubano situó entre sus prioridades


1) Una masiva movilización militar de la población para conseguir la derrota de los grupos contrarrevolucionarios internos e

2) impulsar la profesionalización de las FAR y el MININT, incluidos el completamiento y aumento cuantitativo de los efectivos, la modernización tecnológica y la formación de un sector de cuadros y oficiales permanentes (14).

En noviembre de 1963 se promulgó la ley del Servicio Militar Obligatorio (SMO), que establecía para el mismo un período   de   tres   años.   Comprendía   entre   los   posibles conscriptos a la población juvenil de 16 a 27 años de edad. Se estableció además una reserva militar, que abarcaba a la Población masculina hasta 45 años. Por su parte, en estos años la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC)(15) situaba entre sus prioridades a las tareas militares ("de la defensa"), como el apoyo al primer llamado del Servicio Militar Obligatorio. A este último fueron incorporados un 10% de los dirigentes de la UJC en la provincia de La Habana, así como un 20% de los de Pinar del Río y Matanzas (16).

II FUERZAS ARMADAS Y SISTEMA POLÍTICO CUBANO ENTRE FINALES DELOS 60 Y COMIENZOS DE LOS 70: CONSOLIDACIÓN PROFESIONAL Y CRECIENTE POLITIZACIÓN MILITAR.

Con la presentación de su primer Comité Central en 1965, culminó el denominado proceso de construcción del nuevo Partido Comunista de Cuba (PCC) (17) .  Entre 1996 y 1970, se realizó un especial esfuerzo para acabar de extender y consolidar las estructuras del Partido Comunista en todos los niveles de las FAR y el MININT. Había sido creada ya la comisión de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y Seguridad del Estado del Comité Central del PCC presidida por Raúl Castro, Ministro de las FAR. El rol y alcances de dicha Comisión quedó claro, cuando en 1968 se le encomendó investigar políticamente y rendir un informe al Comité Central sobre los hechos de la "microfracción" y los involucrados en la misma. La microfracción había sido percibida por un liderazgo cubano, como el más grave peligro para la unidad y existencia tanto del Partido como del sistema político en ese período (18). A continuación del juicio político efectuado por el Comité Central a los implicados en la "microfracción", los resultados de las investigaciones se transfirieron a los Tribunales Revolucionarios y se siguió consejo de guerra a los principales involucrados, por delitos contra la seguridad del Estado. El Consejo de Guerra verbal de la Causa Número 27 de 1968 del Tribunal Revolucionario número Uno del Distrito de La Habana, impuso condenas de reclusión de entre quince y dos años a varios de los acusados. De estos, dos fueron puestos a disposición de la Fiscalía de las FAR. Sin embargo, los sancionados en la causa de la "microfracción", fueron liberados poco tiempo después. (19).

La segunda mitad de os sesenta se inició con las campañas contra el burocratismo en los diferentes niveles estatales y de las organizaciones masivas y sociales del sistema político. El Partido se superponía a los órganos del Estado en todos los niveles de la esfera civil, dando paso a una dualidad de funciones. Dicho proceso no se verificó de la misma manera en las corporaciones militares del país, atendiendo a los criterios de mando existentes en las mismas, señalados arriba.

Mediante la Ley 1194 del 11 de Julio de 1966 fue disuelta la Defensa Popular, creándose en su lugar la Defensa Civil. A esta se le entregaron roles de protección de la economía y de la población del país, en caso de desastres naturales y en tiempo de guerra. Se incluyeron en la DC los hombres mayores de 45 años y las mujeres de cualquier edad. Se crearon consejos de la DC con organización territorial en los niveles provincial y municipal, así como en centros laborales. Fueron elaborados planes contra ataques o desastres, así como de aviso por alarma aérea, evacuación, preparación de refugios, etc. Se estableció que la DC fuera dirigida por el Partido mediante un Consejo Nacional al frente del cual se hallaba el presidente de la República. Más adelante la ley de la DC fue sustituida por la Ley No. 1316 que permitía la incorporación a la misma de los hombres de 16 a 60 años, no pertenecientes a unidades de defensa, así como las mujeres de 16 a 55 años de edad. Con ellos se intentaba ampliar la participación de la población en actividades de la defensa.

Las estrategias y discursos del liderazgo enfatizaban en la construcción simultánea del socialismo y el comunismo y en el desarrollo de la conciencia de los trabajadores y de la población. La propaganda asociaba la consecución de dicha conciencia a la identificación de la población con el "internacionalismo", representado fundamentalmente por el apoyo al movimiento guerrillero continental. En lo interno, se insistía en identificar al proceso de cambios económicos, sociales y políticos con las pasadas contiendas militares independentistas (por ejemplo, la Campaña de los Cien Años de Lucha) (20). Se remarcaban el trabajo voluntario y la movilización militar para la defensa. Se pusieron en marcha sistemas de estimulación a os resultados laborales, que descansaban sobre todo en premios y reconocimientos morales. Se creó el movimiento de trabajadores de avanzada. Fueron anulados precedentes mecanismos de estímulo ala zafra y la producción en general, básicamente centrados en bonificaciones de índole material. Fue reforzada la insistencia en los slogans ideológicos y en la formación de brigadas productivas voluntarias temporales. Pero en ocasiones se llegó a la aplicación de mecanismos extremos de coerción ideológica bajo formas militarizadas (fundamentalmente coordinados por el MININT), como las denominadas Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP). A través de la ley de Servicio Militar Obligatorio, eran reclutados a la fuerza e incorporados a esas unidades de trabajo agrícola, jóvenes de características ideológicas o comportamientos sociales considerados "incompatibles" con el credo revolucionario. No obstante, en general, (con determinadas excepciones), los niveles de coerción fueron relativamente más bajos en la segunda mitad de los setenta.

Sobre todo desde 1967, las FAR empezaron a incorporarse a la producción agrícola de modo sistemático, bajo la consigna de "en tiempos normales toda la ayuda para la producción y en tiempos de peligro, toda la ayuda par la defensa". Se crearon numerosas brigadas de las FAR, incluyendo las mecanizadas par labores agrícolas en condiciones difíciles. Del mismo modo la Fuerza Aérea Revolucionaria fue incorporada a las labores de apoyo a la agricultura. En Mayo de 1968, bajo el nombre de Operación Mambí, el Ministro de las FAR ordenó una campaña en gran escala de siembra y preparación de tierras de cultivo en la provincia de Camagüey en la que el déficit de fuerza de trabajo agrícola resultaba más crítico. A la operación se destinaron los conscriptos del SMO, bajo el mando del viceministro de las FAR y de otros jefes del Estado Mayor General. En esta campaña tomaron parte 40,000 efectivos de las unidades regulares y 20,000 estudiantes de institutos tecnológicos de nivel medio. (21)