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Fuerzas Armadas y
Política Revolucionaria:
El caso de Cuba de 1959 a los años 90.
Hernán
Yanes
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Se presentan
de modo sucinto algunos antecedentes proceso fundacional
de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba
(FAR). Aunque se trate de instancias históricas
ampliamente documentadas ya, contribuyen a valorar hasta que
punto el peso de las FAR en el surgimiento y evolución de una
sociedad, una economía y un sistema político socialistas en la
Isla, marcaría a su vez el carácter de las relaciones
civil-militares en el país.
Sin
embargo, el objetivo principal de este estudio consiste en
intentar una primera aproximación al terreno específico de las
relaciones de las FAR con su entorno social político en
distintos períodos históricos. Por consiguiente, se realiza un
acercamiento al tema de las relaciones civil-militares cubanas,
enfatizando en la década de los noventa. No obstante, la
periodización que proponemos en este informe corresponde
estrictamente a dichas relaciones y no refiere etapas de los
sistemas políticos de la Isla a partir de 1959 (2).
Además, (a pesar de consistir en una de las premisas
metodológicas de este estudio), por razones de espacio no es
posible plantearse aquí, las múltiples dinámicas producidas al
interior de cada sistema político cubano y entre sus diferentes
subsistemas.
En los últimos años
se han producido cambios en las relaciones civil-militares de la
Isla, derivados sobre todo del expandido involucramiento
empresarial de las FAR en un contexto post revolucionario, de
ajuste estructural, paulatina transición a una economía de
mercado y construcción de un nuevo patrón de acumulación que
involucra o afecta a todos los componentes de la actual sociedad
cubana. Paralelamente, ello ocurre en condiciones de una
tendencia de sectores del aparato político del país,
(hegemonizado por figuras cercanas a las FAR) a reforzar los
contenidos ideológicos de la propaganda oficial, así como
endurecer la legislación punitiva respecto de supuestos delitos
de conciencia y opinión, generalmente calificados de "peligros
para la seguridad del Estado".
Desde la
perspectiva metodológica, en el estudio hemos tornado en cuenta
la dimension externa, ante todo, los nuevos escenarios de la
post guerra fría a escala global y hemisférica, la incidencia de
las relaciones bilaterales entre Cuba y Estados Unidos, así como
los intereses de seguridad respectivos. Pero semejantes asuntos
no constituyen objetivos del trabajo y no reciben desarrollos en
el texto. Con ello se privilegia el abordamiento de los roles
económicos, sociales y políticos de las instituciones militares
cubanas.
Lo arriba indicado
sucede del mismo modo con los efectos de la crisis económica y
social de los 90 a escala domestica, así como la secuencia de
las medidas adoptadas por la reforma económica del país que no
reciben un tratamiento desplegado en este informe. Son no
obstante, importantes referentes del estudio, entre otros ejes
para el análisis del contexto interne cubano actual, como las
modificaciones constitucionales de 1992 y en la restante
legislación nacional, las transformaciones de estructuras y
funciones en los Órganos de la Administración Central del
Estado, los cambios económicos, el creciente papel del mercado,
la dualidad monetaria, así como el proceso de diferenciación en
curso ya, en la vida social del país.
cuba: fuerzas armadas y cambio político. algunos
antecedentes
a)
Predominio de las políticas autoritarias y regímenes de facto en
la republica
prerrevolucionaria.
La Republica cubana
apareció oficialmente en 1902, casi un siglo después de la
fundación de los primeros Estados-nación y de las originarias
formaciones políticas
nacidas
de la independencia latinoamericana(3). Incluso,
habían transcurrido varias décadas ya desde la primera
transformación importante de los ciclos políticos de la región,
al extenderse las denominadas experiencias de Estados
oligárquicos
latinoamericanos en un numero de países. No obstante, por haber
perecido en la contienda o por otras causas, (a diferencia de
otros ejemplos continentales precedentes en el tiempo
histórico), ninguno de los principales ex jefes del Ejercito
Libertador accedió a la jefatura de la nueva república o
desempeño el doble papel de caudillos político- militares. Por
su parte, el Ejercito Libertador había sido desmovilizado ya.
Bajo la
administración norteamericana de la Isia, entre 1898 y 1902, se
había procedido a la fundación de un Ejército constitucional y
una politica militarizada (la guardia rural). Estos cuerpos
fueron creados con características similares a las de guardias
nacionales, de la misma manera que otras corporaciones militares
constituidas en la subregión centroamericana bajo influencia
estadounidense en la misma época.
Sin embargo,
el primer sistema político de la Isla, reprodujo a lo largo de
varias décadas, similares tendencias autoritarias (militar,
civil o la conjugación de ambas formas), compartidos por la
mayoría de las naciones de la región. El escenario político
cubano fue dominado, (con escasas excepciones), por gobiernos
con habituales inclinaciones a la extrema concentración del
poder en la figura presidencial, por extendidas practicas de
corrupción política y violaciones de la legalidad. Las salidas
autoritario- civiles y la aplicación de restricciones a las
libertades publicas y los derechos ciudadanos constitucionales
se hicieron frecuentes en la política nacional. El orden
político constitucional fue recurrentemente quebrado por
regímenes de excepción impuestos por disímiles vías(4).
Específicamente, el golpe militar de 1934 dio paso al traslado
del poder efectivo al ejército y particularmente a Fulgencio
Batista, el jefe golpista. Se acelero la conversión del original
Ejército constitucional y de su violentada línea de mando, en un
cuerpo orientado casi exclusivamente a funciones represivas
internas y con bajos niveles de profesionalismo castrense. Desde
la jefatura del ejercito, Batista controlo la política nacional
en lo adelante, aprobando o retirando del cargo a distintos
presidentes.
En 1940 fue
promulgada una Constitución de contenido demoliberal mas
avanzado que su antecesora de 1901. No llego a ser rigurosamente
observada por los gobiernos posteriores a su puesta en vigor, ni
aplicada en toda extensión y profundidad. No obstante, como
candidata civil, Batista accedería a la presidencia por vía
electoral para el período de 1940-1944, siendo relevado a su vez
del cargo del mismo modo.
El período de
normalidad constitucional fue abreviado por otra asonada
castrense en 1952, nuevamente encabezada por el general Batista.
Los principales mandos militares fueron entregados a los
oficiales golpistas, de baja graduación y escasa o nula
preparación académica. Los niveles de profesionalismo de la
institución armada descendieron aun más. El régimen de facto
promulgo sus propios estatutos constitucionales y de hecho, la
Constitución del 40 quedo sin efecto. Entre 1952 y 1958, existió
una dominación autoritario- militar de corte
personalista-cesarista en la Isla, represiva e impopular. Varios
intentos de proporcionarle legitimidad legal-constitucional
fracasaron.
El sistema político democrático
liberal cubano había sido interrumpido nuevamente. Pero
propiamente, esta vez terminaba allí su existencia. Una
insurrección popular nacionalista liderada por Fidel Castro al
mando del Ejército Rebelde y del Movimiento 26 de Julio, alcanzó
el poder comenzando en 1959. El ejército gubernamental hasta
entonces existente, su policía, la guardia rural y los órganos
militares de servicios especiales, serían disueltos.
En resumen, el sistema político
prerrevolucionario en Cuba, se caracterizó por una débil
institucionalidad democrática, extendidas prácticas de
corrupción política, reiteradas rupturas del orden
constitucional, énfasis ene autoritarismo y la eventual
concentración del poder en caudillos de origen castrense. Ese
sistema fue incapaz de consolidada la subordinación de los
mandos militares a las autoridades civiles. No pudo
sistematizar mecanismos perdurables de movilización política, ni
impulsar de manera efectiva en aquella sociedad, las creencias y
valores inherentes al credo pluralista y la competencia política
(5). El sistema político cubano de democracia liberal no
consiguió consolidarse ni preservar su legitimidad. Las teorías
demoliberales no alcanzaron suficiente arraigo en el país, del
mismo modo que diversas propuestas de reforma o de
modernización industrial fueron sistemáticamente preteridas. Sus
probables portadores sociales y políticos eran incapaces de
ganar las contiendas públicas o resultaban segregados de las
mismas por los autoritarismos civiles o militares de generales
como Machado, Batista y otros.
Sin embargo, desde su triunfo en
enero de 1959, los radicales proyectos estatales, económicos y
sociales del liderazgo revolucionario alcanzaron rápidamente
altos grados de legitimación y generalizado apoyo social. A ello
contribuirían además premisas como una realidad social
conflictiva y excluyente, una política nacional externamente
condicionada por a hegemonía estadounidense, una economía
estructuralmente deformada y dependiente, así como la disolución
de las corporaciones militares profesionales que pudieran haber
protegido los intereses de los actores económicos y políticos
integrantes de la pasada coalición de poder.
b) El Ejército Rebelde y
la formación del sistema político revolucionario.
Durante 1958, los mandos del Ejército Rebelde convocaron a un
Congreso Campesino en Armas, posteriormente invocado como
antecedente de la creación de la Asociación Nacional de
Agricultores Pequeños (ANAP)(6).
Durante los últimos meses de la insurrección armada, los jefes
rebeldes organizaron estructuras incipientes de administración
pública en los territorios bajo su control. Éstas fueron
acompañadas por una cantidad de leyes provisionales, cuya fuerza
legal sería más adelante ratificada mediante decretos del
Gobierno Revolucionario en
enero de 1959 (7).
Desde los primeros
meses de 1959, el Ejército Rebelde fue el principal instrumento
del control de la transición política por Fidel Castro y el
liderazgo revolucionario. En enero de ese año fue constituido el
Gobierno Revolucionario con carácter provisional. Fueron cesados
los integrantes del funcionariado comprometidos con el anterior
régimen. Se creó el cargo de "comisionado" en los diferentes
niveles de administración territorial. Parte de estos
comisionados, (principalmente aquellos situados al frente de las
provincias), salieron de los altos mandos del Ejercito Rebelde.
En febrero de 1959,
el Gobierno Revolucionario unió a sus facultades ejecutivas, las
de carácter constituyente y legislativa y se promulgó una Ley
Fundamental que en general retomaba contenidos de la
Constitución del 40 (8). El Comandante en Jefe del
Ejército Rebelde, Fidel Castro asumió las funciones de Primer
Ministro en sustitución de José Miró Cardona.
De hecho, los
partidos políticos tradicionales del viejo sistema no
funcionaban ya y el nuevo liderazgo demostraba una capacidad de
convocatoria y de movilización que habría de incrementarse
posteriormente(9). Pero en medio de una
aguda disputa por el poder entre las
distintas opciones políticas representadas en el primer Gobierno
Revolucionario Provisional, el control del Ejercito Rebelde por
Fidel Castro fue siempre el elemento que desempeñó el papel
decisivo en la orientación de los acontecimientos y en la
radicalización del proceso político.
Bajo el liderazgo de los mandos del Ejercito
Rebelde, fueron fundados a lo largo de 1959, la Policía Nacional
Revolucionaria en el mes de Enero; los Órganos de la I
Seguridad del Estado en Marzo; el Ministerio del Interior en |
Junio. El 16 de Octubre se disolvió el antiguo Ministerio de
Defensa y se instituyo el Ministerio de las Fuerzas Armadas
(MINFAR), con Raúl Castro al frente del mismo. El 26 de
Octubre fueron creadas las Milicias Nacionales
Revolucionarias (MNR).
El Ejercito Rebelde fue además un
eficiente medio de cambio político, reconstrucción del aparato
estatal y creación de nuevas instituciones. Algunos
de los organismos formativos del nuevo sistema político, se
originaron en las estructuras del Ejército Rebelde. Así sucedió
con el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA), creado por
medio de la ley sancionada en Mayo de 1959, presidido por Fidel
Castro y en principio, a cargo de las políticas de
transformación rural y con amplias facultades. De departamento
militar del Ejército, el INRA fue derivando en un mecanismo de
poder alternativo de los elementos más radicales del liderazgo,
ante los miembros del gobierno considerados como más moderados o
conservadores (10).
En Julio de 1959 se
produjo la crisis institucional que llevó a la sustitución en el
gabinete, de los ministros reformistas o de derecha, así como de
Manuel Urrutia Lleó, primer presidente del Gobierno
Revolucionario. Coincidentemente, los elementos revolucionarios
radicales que ocuparon dichas posiciones salieron den su mayoría
de los mandos del Ejército Rebelde. De hecho, a partir de esa
fecha, se reforzó la tendencia de que los cargos ministeriales,
económicos y administrativos más importantes fuesen ocupados por
comandantes o altos oficiales de este Ejército. Los componentes
carismáticos del nuevo liderazgo, aportaron legitimidad y apoyo
social a dichos procesos.
No obstante, aún
heterogéneo en términos ideológicos, las contradicciones
políticas alcanzaron a algunos sectores y oficiales al interior
del mismo Ejército Rebelde. Ejemplos fueron, la deserción del
comandante de la Fuerza Aérea Rebelde Pedro Díaz Lanz en el mes
de Junio y la insubordinación del comandante Hubert Matos, jefe
militar de la provincia de Camagüey, en el mes de Octubre. Pero
este último caso fue rápidamente controlado por la jefatura del
Ejército y el gobierno central.
A comienzos de 1960,
la mayor parte de los más altos cargos estatales estaban en
manos de figuras provenientes como regla de os originarios
mandos militares rebeldes. Entre las excepciones se hallaban el
presidente de la República. Pero este cargo era desempeñado por
Osvaldo Dorticós Torrado, un abogado procedente de las filas del
antes insurgente Movimiento 26 de Julio. No obstante, el primer
ministro se había convertido eya para la fecha en la primera
figura del sistema político.
A la par, entre 1959
y 1960, en la medida en que se transformaba el orden interno y
se polarizaban las opciones políticas en la sociedad cubana,
aumentaban las fricciones y conflictos con el gobierno de los
Estados Unidos. Las presiones incluían la aparición de los
primeros grupos armados con apoyo estadounidense. El nuevo
liderazgo pudo reaccionar mediante la movilización y progresiva
incorporación de la población a la defensa militar, tanto por la
vía del aumento de los efectivos de las FAR, como de la PNR y
las MNR. Los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), una
organización masiva creada en Septiembre de 1960, (aunque sin
declaraciones asumir un carácter cívico-militar), definió como
sus principales funciones, la protección del nuevo orden
político y la represión de los opositores políticos.
c) Refundación
militar y sistema político en los años 60
Una periodización
del proceso formativo de las corporaciones militares cubanas en
la etapa post revolucionaria, nos llevaría a considerar que esta
refundación castrense se realizó básicamente a lo largo de dos
períodos:
1) 1959 a
primera mitad de 1961.
Se produjo la
transformación del originario Ejército Rebelde en Fuerzas
Armadas Revolucionarias (FAR), subordinadas al correspondiente
ministerio (MINFAR). Las FAR presentaban aún un grado
relativamente bajo de profesionalización y carecían de grandes
unidades regulares, que funcionasen sobre bases permanentes en
territorios de operaciones estrictamente delimitados.
Frecuentemente las FAR, las MNR y la PNR actuaban de conjunto o
se complementaban en las distintas acciones militares. Pero se
dieron los primeros pasos en la preparación de nuevos oficiales
como cuadros profesionales y se creó una
capacidad
defensiva.
Las nuevas
instituciones armadas rápidamente lograron niveles
significativos de legitimidad e involucraron a crecientes
segmentos de la población, basándose en el consenso creado por
las medidas de reforma de la propiedad, la redistribución del
ingreso y las cualidades carismáticas del liderazgo político.
En este período no
existía aún un definido componente doctrinario fundacional. Pero
a las FAR y a las restantes instituciones militares, se les
atribuyeron carácter y roles políticos desde el mismo inicio.
Los mandos militares y la tropa misma, aun de composición muy
irregular, debían identificarse con los principales referentes
nacionalistas radicales y antiimperialistas del programa
gubernamental. Desde su fundación, estas instituciones fueron
asociadas a la preservación de la unidad nacional. Esta última
era entendida como la defensa del nuevo orden político, jurídico
e institucional, tanto de enemigos externos (con énfasis en las
acciones del gobierno norteamericano), como internos.
Los principales
responsables y jefes del sector civil del Estado seguían
procediendo de los rangos militares y conservaban la condición
de oficiales en activo. El carácter socialista del sistema
político fue formalmente anunciado, en un contexto de acciones
militares, durante la invasión de Bahía de Cochinos. Con su
victoria sobre la brigada invasora, las FAR, las MNR y la PNR,
consolidaron ya el papel central en el sistema político,
heredado del Ejército Rebelde.
2) 1961 a mediados de la década
de los años 60
A partir de Bahía
de Cochinos se acentúo la profesionalización de las FAR
y de sus distintos componentes estructurales como el
ejército, la aviación y la marina. empezó a configurarse el
sistema de escuelas y academias militares de las FAR y de las
MNR. La selección de los futuros ideales se fundaba ya en
criterios de lealtad política y exclusión de creyentes
religiosos. Sin embargo, las escuelas de
cuadros de los organismos civiles asumían
generalmente
también un
enfoque militar- defensivo en sus planes de
estudio.
Estos fueron años de mezcla y
experimentación de enfoques y políticas alternativas, de parte
del liderazgo. Pero a medida que avanzaba el final de este
período, las FAR fueron adoptando como sus referentes
doctrinales, las ortodoxas del socialismo, inspiradas en la
Unión Soviética. A pesar de las desavenencias por el retiro de
los misiles soviéticos durante la Crisis de Octubre de 1962,
quedaba claro que la URSS se había transformado en el principal
aliado estratégico del país y de las FAR. Aunque no el único,
el gobierno soviético se había ido convirtiendo en el más
decisivo proveedor de armas y recursos militares de la isla. La
política exterior se orientaba cada vez más hacia esta
superpotencia y el bloque Este-europeo.
En 1961 surgieron las Organizaciones
Revolucionarias Integradas (ORI), resultado de la unificación
del Movimiento 26 de Julio, el Movimiento 13 de Marzo (aliado
del primero en la insurrección popular antibatistiana) y el
Partido Socialista Popular (comunista). Según la doctrina
marxista ortodoxa, las ORI vendría desempeñar el rol del partido
de vanguardia en la construcción socialista. Más de la mitad de
los integrantes de la Dirección Nacional de las mismas, (sin
importar si se hallaban ubicados en actividades civiles),
ostentaban grades militares(11)). La presencia
militar fue del mismo modo muy elevada en el Comité Central del
Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba (PURSC), que
relevara a las ORI entre 1962 y 1963. Con variaciones, el mismo
patrón de amplia presencia de militares se vio reiterado en la
constitución del primer Comité Central del Partido Comunista de
Cuba (PCC) y demás órganos dirigentes en 1965(12).
Los cargos de Primero y Segundo secretarios del Partido
quedarían desde entonces en manos de los dos Iíderes políticos
más importantes, a la par, Comandante en Jefe y Ministro de las
FAR respectivamente. Atendiendo al
declarado carácter político de
las FAR, y de las restantes instituciones militares,
aproximadamente desde 1963 se inició en las mismas, (en cada
unidad y en los diferentes niveles jerárquicos), la creación de
las bases y estructuras del Partido.
En las FAR el funcionamiento del Partido asumió
particularidades respecto de la esfera civil. Fueron
paralelamente creados núcleos (organizaciones de base)
estrictamente subordinadas a las comisiones políticas superiores
dentro de cada ejercito o arma. Paulatinamente, fueron
designados instructores políticos (los llamados "políticos") en
los mandos superiores de cada tipo de arma, así como en grande y
medianas unidades y (atendiendo al tipo de arma), en
determinados casos de pequeñas unidades. El trabajo del Partido
en las FAR comenzó a basarse en criterios similares a los
empleados en el bloque socialista oriental. Su funcionamiento se
orientaría a partir lo que en la doctrina socialista al uso
sobre las fuerzas armadas, se denominaría como principio del
"mando único". Los
núcleos del partido y los "políticos" debían acatar las
decisiones del mando militar, jefes de estados mayores, unidades
y planas mayores. Por años se descartó la posibilidad de
criticar a los principales jefes en los núcleos del Partido.
Ello fue permitido después, siempre que la valoración crítica
del oficial en cuestión no implicara discutir las
decisiones
militares propiamente dichas(13)).
Este período se caracterizo por el incremento de las acciones de
opositores armados y el creciente involucramiento de la
población en la respuesta militar a los mismos, que fueron
completamente erradicados en la primera mitad de los sesenta.
Por otra parte, las administraciones norteamericanas
consideraban a la Revolución cubana como un caso de seguridad
externa para los Estados Unidos. Una sucesión de políticas
contra el Gobierno cubano, habían incluido el apoyo a la
invasión de Bahía de Cochinos y a la oposición interna, entre la
que se contaban numerosos grupos armados. Ante la supervivencia
del régimen revolucionario, en tanto avanzaba la década de los
sesenta, los Estados Unidos regularizaron un sistema de
presiones económicas, políticas, diplomáticas y militares contra
el mismo.
Probablemente se trataba de conjugar el interés norteamericano
de recuperar la hegemonía sobre la Isla, con el de neutralizar
la política exterior del Gobierno revolucionario y el impacto
regional y en el Tercer Mundo de los cambios en Cuba. En esta
última, el enemigo militar se identificaba entonces, como la
contrarrevolución interna aliada de Estados Unidos por una parte
y por el lado externo, como las propias fuerzas armadas de los
Estados Unidos. A partir de estas percepciones de amenaza, el
gobierno cubano situó entre sus prioridades
1) Una masiva movilización militar de la población para
conseguir la derrota de los grupos contrarrevolucionarios
internos e
2) impulsar la profesionalización de las FAR y el MININT,
incluidos el completamiento y aumento cuantitativo de los
efectivos, la modernización tecnológica y la formación de un
sector de
cuadros y oficiales permanentes (14).
En noviembre de 1963
se promulgó la ley del Servicio Militar Obligatorio (SMO), que
establecía para el mismo un período de tres años.
Comprendía entre los posibles conscriptos a la población
juvenil de 16 a 27 años de edad. Se estableció además una
reserva militar, que abarcaba a la Población masculina hasta 45
años. Por su parte, en estos años la Unión de Jóvenes Comunistas
(UJC)(15) situaba entre sus prioridades a las tareas
militares ("de la defensa"), como el apoyo al primer llamado del
Servicio Militar Obligatorio. A este último fueron incorporados
un 10% de los dirigentes de la UJC en la provincia de La Habana,
así como un 20% de los de Pinar del Río y Matanzas (16).
II FUERZAS
ARMADAS Y SISTEMA POLÍTICO CUBANO ENTRE FINALES DELOS 60 Y
COMIENZOS DE LOS 70: CONSOLIDACIÓN PROFESIONAL Y CRECIENTE
POLITIZACIÓN MILITAR.
Con la presentación
de su primer Comité Central en 1965, culminó el denominado
proceso de construcción del nuevo Partido Comunista de Cuba
(PCC) (17) . Entre 1996 y 1970, se realizó un
especial esfuerzo para acabar de extender y consolidar las
estructuras del Partido Comunista en todos los niveles de las
FAR y el MININT. Había sido creada ya la comisión de las Fuerzas
Armadas Revolucionarias y Seguridad del Estado del Comité
Central del PCC presidida por Raúl Castro, Ministro de las FAR.
El rol y alcances de dicha Comisión quedó claro, cuando en 1968
se le encomendó investigar políticamente y rendir un informe al
Comité Central sobre los hechos de la "microfracción" y los
involucrados en la misma. La microfracción había sido percibida
por un liderazgo cubano, como el más grave peligro para la
unidad y existencia tanto del Partido como del sistema político
en ese período (18). A continuación del juicio
político efectuado por el Comité Central a los implicados en la
"microfracción", los resultados de las investigaciones se
transfirieron a los Tribunales Revolucionarios y se siguió
consejo de guerra a los principales involucrados, por delitos
contra la seguridad del Estado. El Consejo de Guerra verbal de
la Causa Número 27 de 1968 del Tribunal Revolucionario número
Uno del Distrito de La Habana, impuso condenas de reclusión de
entre quince y dos años a varios de los acusados. De estos, dos
fueron puestos a disposición de la Fiscalía de las FAR. Sin
embargo, los sancionados en la causa de la "microfracción",
fueron liberados poco tiempo después. (19).
La segunda mitad de
os sesenta se inició con las campañas contra el burocratismo en
los diferentes niveles estatales y de las organizaciones masivas
y sociales del sistema político. El Partido se superponía a los
órganos del Estado en todos los niveles de la esfera civil,
dando paso a una dualidad de funciones. Dicho proceso no se
verificó de la misma manera en las corporaciones militares del
país, atendiendo a los criterios de mando existentes en las
mismas, señalados arriba.
Mediante la Ley 1194
del 11 de Julio de 1966 fue disuelta la Defensa Popular,
creándose en su lugar la Defensa Civil. A esta se le entregaron
roles de protección de la economía y de la población del país,
en caso de desastres naturales y en tiempo de guerra. Se
incluyeron en la DC los hombres mayores de 45 años y las mujeres
de cualquier edad. Se crearon consejos de la DC con organización
territorial en los niveles provincial y municipal, así como en
centros laborales. Fueron elaborados planes contra ataques o
desastres, así como de aviso por alarma aérea, evacuación,
preparación de refugios, etc. Se estableció que la DC fuera
dirigida por el Partido mediante un Consejo Nacional al frente
del cual se hallaba el presidente de la República. Más adelante
la ley de la DC fue sustituida por la Ley No. 1316 que permitía
la incorporación a la misma de los hombres de 16 a 60 años, no
pertenecientes a unidades de defensa, así como las mujeres de 16
a 55 años de edad. Con ellos se intentaba ampliar la
participación de la población en actividades de la defensa.
Las estrategias y
discursos del liderazgo enfatizaban en la construcción
simultánea del socialismo y el comunismo y en el desarrollo de
la conciencia de los trabajadores y de la población. La
propaganda asociaba la consecución de dicha conciencia a la
identificación de la población con el "internacionalismo",
representado fundamentalmente por el apoyo al movimiento
guerrillero continental. En lo interno, se insistía en
identificar al proceso de cambios económicos, sociales y
políticos con las pasadas contiendas militares independentistas
(por ejemplo, la Campaña de los Cien Años de Lucha) (20).
Se remarcaban el trabajo voluntario y la movilización
militar para la defensa. Se pusieron en marcha sistemas de
estimulación a os resultados laborales, que descansaban sobre
todo en premios y reconocimientos morales. Se creó el movimiento
de trabajadores de avanzada. Fueron anulados precedentes
mecanismos de estímulo ala zafra y la producción en general,
básicamente centrados en bonificaciones de índole material. Fue
reforzada la insistencia en los slogans ideológicos y en la
formación de brigadas productivas voluntarias temporales. Pero
en ocasiones se llegó a la aplicación de mecanismos extremos de
coerción ideológica bajo formas militarizadas (fundamentalmente
coordinados por el MININT), como las denominadas Unidades
Militares de Ayuda a la Producción (UMAP). A través de la ley de
Servicio Militar Obligatorio, eran reclutados a la fuerza e
incorporados a esas unidades de trabajo agrícola, jóvenes de
características ideológicas o comportamientos sociales
considerados "incompatibles" con el credo revolucionario. No
obstante, en general, (con determinadas excepciones), los
niveles de coerción fueron relativamente más bajos en la segunda
mitad de los setenta.
Sobre todo desde
1967, las FAR empezaron a incorporarse a la producción agrícola
de modo sistemático, bajo la consigna de "en tiempos normales
toda la ayuda para la producción y en tiempos de peligro, toda
la ayuda par la defensa". Se crearon numerosas brigadas de las
FAR, incluyendo las mecanizadas par labores agrícolas en
condiciones difíciles. Del mismo modo la Fuerza Aérea
Revolucionaria fue incorporada a las labores de apoyo a la
agricultura. En Mayo de 1968, bajo el nombre de Operación Mambí,
el Ministro de las FAR ordenó una campaña en gran escala de
siembra y preparación de tierras de cultivo en la provincia de
Camagüey en la que el déficit de fuerza de trabajo agrícola
resultaba más crítico. A la operación se destinaron los
conscriptos del SMO, bajo el mando del viceministro de las FAR y
de otros jefes del Estado Mayor General. En esta campaña tomaron
parte 40,000 efectivos de las unidades regulares y 20,000
estudiantes de institutos tecnológicos de nivel medio. (21)
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