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Revista DESAFIOS
Año 1380
Enero-Febrero /2008

Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos (CUTC)

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La Reconciliación Nacional,
La Transición
y
Un Proyecto para la Nación

CUBA UNA MIRADA A LA DISYUNTIVA
SUCESIÓN-TRANSICIÓN

Alberto F. Álvarez García
politólogo cubano residente en Canadá

El derrumbe del socialismo "real" en Europa del Este y la Unión Soviética, obligó a las autoridades cubanas, en medio de una profunda crisis nacional, a producir numerosos cambios al modelo soviético establecido en la isla.

Durante el Período Especial, ese proceso de cambios incorporó la apertura económica controlada, dirigida a ajustar el país a los requerimientos de la economía mundial y del mundo post socialista; la reforma a la Constitución de 1976, y la sustitución de la Ley electoral 37 de 1982 por la Ley 72. También, el régimen se prepara, para cuando estime necesario poner marcha una sucesión organizada del poder en manos de Fidel a su heredero designado, Raúl Castro.

Al mismo tiempo, desde la sociedad civil, crece un sector opositor al gobierno, que tiene como finalidad la transición pacífica hacia la democracia pluralista y la economía de mercado.

El objetivo de este trabajo es analizar algunos aspectos fundamentales del sistema político cubano actual, en relación a la disyuntiva planteada entre el escenario gubernamental de sucesión y el de Transición a la democracia, defendido por la oposición.

LAS TRANSICIONES A LA DEMOCRACIA COMPARADAS:
ALGUNOS APORTES DEL
DEBATE ACADEMIC

Aunque las transiciones mas recientes a la democracia ocurridas en Europa y América Latina, se produjeron siguiendo modos diferentes como la imposición, el pacto, la reforma, la revolución, y ciertas situaciones mixtas, y que ninguno de esos escenarios pueden ser desechados como posibles caminos del cambio en Cuba, muchos analistas estiman que, en la coyuntura inmediata, la sucesión gubernamental parece más viable que la propuesta de transición de la oposición.

Al respecto vamos a hacer un grupo de reflexiones, tanto del alcance de los cambios gubernamentales, como del desempeño de la oposición, para de esa manera evaluar mejor la situación de ambas alternativas, y esclarecer sus posiciones con respecto a los escenarios de cambios en el país.

Como he señalado en el libro La transición a la democracia en Cuba (1) indudablemente, será mas difícil hacer una adecuada valoración de las transformaciones cubanas, sin compararlas con las otras experiencias de transiciones ocurridas en el mundo en las dos décadas pasadas, por lo que es imprescindible estudiar los aportes brindados en ese campo por la transitología.
 

La transitología constituye una comunidad de académicos (economistas, politólogos, sociólogos, etc), conjuntamente con los propios actores políticos, dedicados al estudio de las transiciones a la democracia y su proceso de consolidación, abarcando una perspectiva comparada de las mismas. Aunque la transitología considera que cada experiencia interior beneficia a las futuras transiciones, sobre la base del conocimiento acumulado, no hay nada mas ajeno dentro del grupo de autores con los cuales he trabajado como Philippe C. Schmitter y Terry L. Karl, que concebir su tarea en la búsqueda de un método único de validez universal para Efectuar las transiciones políticas.

La importancia de los estudios de la transición radica, en primer lugar, en que permiten mediante la comparación, un mejor aprendizaje sobre el proceso del paso de la autocracia a la democracia. Por esa razón, los actores políticos en Cuba, en el gobierno y en la oposición, deben aprender de las transiciones ajenas, para facilitar que los cambios en la Isla efectúen sin cometer los errores padecidos antes, e incorporar, los resultados positivos de las mismas.  Esa constituye una ventaja del retardo de nuestra transición, comparada con las otras de la actual onda de Democratización mundial, iniciada por la Revolución de los Claveles en Portugal en 1974.

Los estudios comparados de las transiciones, sugieren aportes validos para el análisis de la situación cubana y de sus escenarios futuros:

  1. No hay una forma única de democracia. Existe una variedad de modelos de ella disponibles en mementos específicos. El diseño institucional de las democracias  depende de condiciones históricas particulares. Para autores como Philippe C. Schmitter y Terry L Karl, las democracias existentes se pueden clasificar en cuatro tipos principales: la democracia corporativista, como en Austria; la democracia consensual, por ejemplo la Suiza; la democracia electoralista, como lo es Estados Unidos; y la democracia populista, donde se sitúan muchos de los casos latinoamericanos. (2)

  2. Esa precisión al tiempo que permite no remitir el acceso a un régimen político democrático, reduciéndolo a un modelo normativo único, no ignora que toda democracia política posee cuatro dimensiones básicas: la competencia, por puestos y políticas; la participación en partidos y otras organizaciones; la responsabilidad (accountability) de los gobernantes, y el control civil de los militares.

  3. Las nuevas democracias no deben ser valoradas por la simple realización de elecciones, y el régimen democrático deberá garantizar la participación ciudadana durante los intervalos electorales. Se trata de elementos intermediarios participativos, sectoriales, corporativos, etc., que faciliten la aplicación del principio de la responsabilidad (accountability) de los dirigentes ante la ciudadanía y el control ciudadano sobre los mecanismos del poder.

  4. Existen diferentes modos de transición a la democracia, según los actores que la producen (elites o masas), y las estrategias de acción empleadas (transacción o fuerza). Schmitter y Karl identifican cuatro modo principales de transiciones. Desde las elites: pactadas e impuestas; desde las masas: por reforma, y revolucionarias; y además, ubican un quinto espacio de situaciones mixtas que no pueden ser enmarcadas en las anteriores (3)

  5. En la onda actual de democratización se han efectuado transiciones de un régimen autoritario a unodemocrático dentro de los marcos capitalistas, acompañadas, por las transiciones procedentes del socialismo de Estado, que tratan de edificar la economía de mercado y la democracia pluralista

  6. Las transiciones tuvieron distinciones en cuanto al punto de partida, nivel de desarrollo, el tipo de régimen, las relaciones cívico-militares, las desigualdades sociales, pero es factible determinar algunos aspectos comunes en sus orígenes, al menos para las ocurridas en el socialismo de Estado. Estas comenzaron por la influencia de las tasas de crecimiento estancadas o regresivas; el déficit presupuestario exorbitante, la deuda externa; la inflación, presiones externas de instituciones como el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial; de organismos políticos como las Naciones Unidas, o las Organizaciones No Gubernamentales, así como por los efectos demostrativos de lo sucedido a naciones vecinas o aliados, condiciones que, en su conjunto, estimularon la democratización.

  7. No hay una relación directa entre la secuencia de los cambios políticos y la reforma económica. En las transiciones mas recientes se encuentran tres tipos de secuencias principales:

1. Las que comienzan priorizando la liberalización y la reforma económica: como Chile, México, Hungría, y China;
2. Las que colocan el énfasis en la liberalización política: los ejemplos de la URSS, Argentina, Polonia, y la India; y
3.
Las que introducen las reformas económicas y políticas mas o menos simultáneamente, como son los casos de Brasil, Bolivia y Corea del Sur.

  1. Si una observación empírica pareciese sostener que los países que iniciaron los cambios priorizando la reforma económica, tuvieron un mejor desempeño en la economía y una mayor estabilidad política, existe una polémica con relación a la secuencia optima de los cambios en las transiciones. Algunos autores resaltan lo positive de ciertas experiencias que dieron prioridad a la reforma económica; mientras otros, alegan que cuando los sectores de línea dura del régimen logran estabilizar la economía, suelen inclinarse por imponer "desde arriba" un franco continuismo antidemocrático.
     

  2. Los pactos juegan un papel crucial en el buen desempeño de una transición pacifica ordenada, aunque no son indispensables para que se produzca la transición. La transición gradual a la democracia, comporta estrategias especificas que conllevan a pactos diferentes: la negociación del pacto militar se refiere al momento de la liberalización; la del pacto político a la transición; y el socio-económico, a la consolidación.

  3. Es considerable el peso de la movilización social, la "resurrección de la sociedad civil", para forzar "desde abajo" el inicio de los cambios hacia la transición.
     

  4. En la transitología la democratización es un proceso complejo, resultado de la influencia primordial de factores subjetivos -contingentes, de elecciones estratégicas de los actores y de configuraciones particulares, locales e históricas. Esa interpretación del proceso político aduce que es mas accesible la democratización cuando los sujetos de los cambios, en el gobierno y la oposición, deciden trabajar de común acuerdo en su favor. Aunque los factores contingentes son los predominantes en el desencadenamiento de la transición, ellos no pueden eludir la influencia de ciertas estructuras que funcionan como un marco de restricciones históricas, por lo que, el análisis sociológico debe abandonar tanto el enfoque estructural clásico, que lleva a conclusiones demasiado deterministas, como el de contingencia pura, que desconoce el peso de las estructuras históricas.
     

  5. Las transiciones a la democracia demostraron que son dos los factores mas influyentes para que la liberalizacion política avance hacia la transición a la democracia. El primero es la interacción entre el gobierno y la oposición, en especial los vínculos favorables al diálogo y la negociación entre la oposición y los sectores moderados del gobierno; y el segundo es las divisiones en los sectores de la Iínea dura del régimen autocrático.
     

  6. No hay ninguna garantía de que las transiciones políticas concluyan con la consolidación de la democracia. La transición es un período lleno de sorpresas e inmensos dilemas, durante el cual se preveen, al menos cuatro posibles resultados: la regresión al autoritarismo, la congelación de un régimen híbrido, la democracia no consolidada y la democracia consolidada. De lo anterior se deriva la idea del carácter no lineal del proceso político. La transitología es ajena a predecir una trayectoria única ascendente de la historia, como es factible interpretar en las teorías de la modernización, la dependencia y el marxismo.
     

  7. Si en las teorías de la modernización, el desarrollo político recorría un camino ascendente de la modernización económica, a la difusión de los valores culturales modernos y de ahí, a la instalación de la democracia, en un orden donde la modernización era requisito para la democracia, "treinta años despues la secuencia parece haberse invertido, y ahora crece el número de autores que concibe la democratización política como el paso previo y obligado de la modernización económica y social".(4)
     

  8. Aunque la mayor parte de los actores de la transición, consideran más deseable la transición gradual y pacífica, la experiencia ha demostrado que un largo proceso de cambios moderadosimplica el peligro de que tanto los reformadores como la población se  "cansen de las reformas" porque no perciban cambios importantes. "Un período de reformas prolongado también da tiempo a los lobbies antirreformas para que movilicen sus fuerzas y gradualmente corroan el proceso reformador". Para el caso de los defensores del tratamiento de shock en las reformas económicas, este es un argumento decisivo. (5)
     

  9. Sin un Estado efectivo no puede haber ni democracia ni mercados. Es alarmante el sesgo antiestatista de muchas reformas en curso.  "Para sustentar la democracia, el Estado debe garantizar la integridad territorial y la seguridad física, debe mantener las condiciones necesarias para el ejercicio efectivo de la ciudadanía, debe disponer de ahorros públicos, distribución de ingresos.... Nuestros argumentos acerca del Estado se refieren a su rol en la preservación de la integridad territorial, la promoción de las condiciones del ejercicio efectivo de la ciudadanía democrática, el suministro de un mínimo de seguridad material y la distribución de los recursos económicos." (6)
     

  10. La calidad de las Instituciones es fundamental para la supervivencia de la democracia. "Una de las tareas esenciales de las instituciones democráticas es contrabalancear la concentración de poder, y además, las instituciones deben generar resultados que protejan no sólo las libertades de los ciudadanos sino también su bienestar material."(7)
     

  11. Las transiciones democráticas suelen coincidir con crisis económicas; muchas nuevas democracias  enfrentan al unísono la necesidad de consolidar las nuevas instituciones políticas y de superar el colapso económico. El problema  "es entonces encontrar alguna estrategia de reforma que simultáneamente logre recuperar el crecimiento y fortalecer la democracia. (8)
     

SUCESIÓN GUBERNAMENTAL VS TRANSICIÓN A LA DEMOCRACIA: FACTOR CENTRAL DE LA COYUNTURA POLÍTICA CUBANA ACTUAL

El escenario de la sucesión gubernamental

El período Especial declarado en agosto de 1990, constituye una estrategia de supervivencia trazada por la élite del poder, en la que pese a la presencia de undiscurso socialista intransigente, se avanzó a una reestructuración de la sociedad en base al incremento del mercado, la Inversión Extranjera Directa, IED, y el uso de las remesas de divisas enviadas por los exiliados.

La apertura económica transformó el modelo de economía centralmente planificada en uno dual, en el que la economía se encuentra dividida en un sector regido por un plan modificado en valores financieros nacionales, y otro, que opera en divisas. Esta economía dual es el cimiento de la opción de sucesión gubernamental propuesta por la Iínea dura del régimen.

La sucesión gubernamental es el escenario de imposición de la elite, que da continuidad a la autocracia y al estatismo oficial, adoptando una variante del modelo chino, pero con sustanciales modificaciones: para Fidel Castro y sus colaboradores más cercanos, el modelo chino es visto como una apertura económica de mercado controlada, que rechaza la presencia del sector empresarial privado, y que presupone el cierre de la apertura política a la oposición y la negación del pluripartidismo.

La sucesión esta concebida en dos fases principales: la primera, bajo el mando de Fidel, donde se intenta preservar, en el período post socialismo real, lo esencial del sistema político y económico de corte estalinista. La segunda, que aspira a despejar la sucesión del poder a Raúl Castro. Aunque las reformas, económicas y constitucionales, del Período Especial permitieron evitar el colapso del régimen, la opción gubernamental atraviesa inmensas dificultades que vamos a relacionar de modo sucinto:

  • El régimen no logra, con las limitadas reformas introducidas, evitar la reproducción de la crisis económica y social. Luego de haber perdido de 1989 a 1993, entre el 35% y el 48% de su Producto Interno Bruto (PIB), las reformas alcanzaron una cierta recuperación de los indicadores macroeconómicos, que se manifestó, entre otras cosas, en un crecimiento promedio anual del PIB, de más del 3% de 1995 al 2000. Pero a partir de esa fecha, se produjo una nueva paralización de la economía, y este será el tercer año consecutivo de decrecimiento del PIB, que fue de 2.5% en el 2001, 1.1% en el 2002, y se pronostica en un 1.5% para el 2003.

  • El análisis cualitativo de la apertura económica en curso demuestra que: esta tiene carácter incomplete; que el crecimiento económico se alcanza con procedimientos extensivos; y que, el crecimiento y el ahorro interne son insuficientes para orientar el país hacia la prosperidad y el desarrollo. La crisis es de tal magnitud, que hasta los propios economistas del régimen, reconocen que muchos de los sectores primordiales de la economía están exhaustos.

  • La caída abrupta de la economía cubana desde el ano 2000, como resultado principal del agotamiento del modelo de desarrollo interne, agravado pero el impacto negativo que los atentados terroristas del 11 de septiembre en EEUU trajeron en la economía mundial, reabre la interrogante sobre la capacidad del régimen para estabilizar la economía e incrementa las conjeturas acerca de su posible colapso. En ese sentido, hay muchas dudas sobre la influencia que pudiera tener en la economía cubana la ruptura del acuerdo petrolero existente con Venezuela.

  • Las llamadas conquistas sociales del régimen, en sectores como la salud y la educación, también vienen sufriendo retrocesos notables. Hay que agregar a lo anterior, toda clase de afectaciones a los servicios de la población, la escasa alimentación, los precios sumamente elevados en los productos ofrecidos (en dólares y moneda nacional), las pésimas condiciones de trabajo, el desempleo, la crisis en la vivienda y el transporte, las carencias en el abasto de agua, y los problemas y desigualdades sociales traídos por la dolarización de la economía.

  • Estamos en presencia de un verdadero proceso paulatino de desintegración de la nación. La crisis genera los desarreglos en la familia y la división de la población, la pérdida de valores éticos esenciales, así como la determinación a emigrar de una buena parte de la población, principalmente los jóvenes, causando la separación de los seres queridos y la pérdida de enormes recursos humanos.

  • A partir del V Pleno del CC del PCC efectuado en marzo de 1996, el régimen ha iniciado un proceso de contrarreforma política, que tiene como fin el mantenimiento del status quo económico y político, la centralización del poder y el cierre de los espacios de tolerancia para el debate que se había producido entre 1990 y 1995 bajo el impacto de la crisis. Dos puntos culminantes de la contrarreforma política, han sido, la proclamación de la Ley 88 "De la protección de la independencia nacional y de la economía de Cuba", conocida popularmente como Ley Mordaza, aprobada por la Asamblea Nacional en febrero de 1999, que fue aplicada en marzo pasado de forma drástica, contra alrededor de 80 opositores pacíficos, en un intento desesperado del régimen por contener el avance de la oposición interna. Y también, la Reforma Constitucional del 26 de junio del 2002, que tuvo como principal aspecto, el declarar irrevocable al sistema político y social establecido en la Constitución, vedando cualquier cambio mediante el diálogo y la negociación.
     

  • En el área de la participación popular, por ejemplo, en los procesos electorales más recientes puede observarse que, aunque la élite oficial conserve aún efectividad para el control de sus elecciones no competitivas, enfrenta situaciones fuera de la lógica del control absoluto de los votantes de etapas precedentes. Así tenemos, que en las elecciones nacionales de enero de 1998, para la elección de diputados nacionales y los delegados provinciales del Poder Popular, unos 800 mil electores, no votaron, votaron en blanco, o anularon su boleta. De ellos unas 300 mil personas votaron en blanco o anularon la boleta.

    Por su parte, en las últimas elecciones para las Asambleas Municipales celebradas el 20 y 27 de octubre del 2002; 780.000 electores no asistieron, anularon o depositaron en blanco sus boletas. Mientras, en las elecciones para diputados nacionales y delegados provinciales del 19 de enero del 2003, fue mucho peor aun: 1188 815 votantes dijeron no al proceso electoral, cuando 198 555 no asistieron; 311 322 invalidaron las boletas y 678 938 votaron negativamente.

  • Desde la década de 1990, se aprecia junto a la crisis de la regulación social estatista, un intento de todos los sectores de la sociedad civil por alcanzar una mayor autonomía con relación al Estado.

  • En el plano exterior, el gobierno ha sido incapaz de llegar, al menos, a una agenda mínima de acuerdos con Estados Unidos, para acercarse a un proceso de negociación de las diferencias bilaterales, cuestión  considerada por muchos especialistas, esencial para facilitar el desarrollo nacional. Además, la personificación por Fidel Castro de los conflictos interestatales, generó un estilo de actuación internacional de reiteradas crisis y enfrentamientos con numerosos países, que ha impedido la utilización de mecanismos diplomáticos para la solución de los conflictos, incidiendo, en distanciamientos severos en las relaciones con importantes actores internacionales, como Europa, Canadá, y Latinoamérica, todo lo cual dificulta la inserción del país en la comunidad internacional y la economía mundial.

  • Desde finales de la década de 1980, luego de los escándalos de narcotráfico y corrupción en los altos niveles de las Fuerzas Armadas y el Ministerio del Interior han continuado apareciendo frecuentemente, en la estructura del poder, nuevas noticias de corrupción y de deposiciones de orden político. Esos interminables procesos reflejan con claridad que en la nomenclatura del régimen, además de dirigentes corruptos, hay figuras que discrepan del modo de conducción impuesto por la alta dirección.

En todo este ambiente de rivalidades y discrepancias de la élite, tal vez lo más destacado ha sido la intervención efectuada, por las Fuerzas Armadas, del Ministerio del Interior. A partir de ese momento, son muchos los oficiales del Ministerio del interior, e incluso, de las Fuerzas Armadas que fueron condenados a prisión, sustituidos de sus cargos, o pasados forzosamente a un prematuro retiro. Similar situación han debido enfrentar incontables dirigentes civiles.

Las    reformas    gubernamentales    han   transformando gradualmente   el sistema político cubano, de un régimen totalitario    de   estilo   soviético,   a    un    postotalitarismo carismático,   que   combina,   el   componente   autocrático postotalitario con la exacerbación del Iíder carismático del  totalitarismo;   un   naciente   pluralismo   económico   y   la economía dual; un incipiente pluralismo social y la mayor autonomía de la sociedad civil; un partido comunista con signos de debilitamiento en el que se incrementa la distancia entre sus corrientes moderadas y duras; el gobierno basado en el decretismo; el desplazamiento del marxismo-leninismo ortodoxo   y   la   retoma   del   discurso   nacionalista   y   el antiamericanismo;   condiciones   mas   limitadas   para   la capacidad movilizadora del sistema que pierde legitimidad y se refugia en el carisma de su jefe y la represión sistemática de los oponentes como las principales bases de sustentación del régimen. (9)

Después de casi medio siglo de reinado absoluto, resulta imposible creer que Fidel Castro entregara, por voluntad propia, la dirección del país a persona alguna; por lo que el cambio de mando de Fidel a Raúl, solamente sería el resultado de una indiscutible incapacidad del primero. De asumir Raúl Castro, sus acciones se pudieran encaminar a dos escenarios principales:
 

a)  Intentar la conservación de todos los cargos en sus manos y una variante de gobierno controlada por el sector duro, que implicaría dar continuidad al esquema actual de economía de mercado controlada y el unipartidismo.

b) Conservar los cargos máximos del partido y el Estado o distribuirlos de alguna manera, pero profundizando las reformas económicas y adoptando una posición mas pragmática de negociación con EEUU; estrategia que en un plazo de tiempo relativamente corto, podría introducir reformas al sistema político. Esta variante se justifica en un mayor pragmatismo de Raúl y su entorno con relación a Fidel, pero tiene en su contra al grupo de Iínea dura del partido, su propia historia personal y los mas de 70 anos que lleva encima que no le dan tiempo para hacer demasiadas cosas.

Pero cabría mencionar dos otros escenarios previsibles en la sucesión:

c)  Que Raúl Castro no fuese capaz de conducir correctamente el relevo y la nación entrara en una situación de caos;

d) y finalmente, que Raúl muera o quede incapacitado antes que Fidel, con un estado físico y mental más deteriorado que este último, pero en sus funciones actuales. En todo caso la etapa que se inicia en la jerarquía cubana, la considero de relevo generacional.

Ascenso para los dirigentes más jóvenes. Menos peso para los mayores de 65 años civiles o militares; muchos de estos, van a pasar al retiro antes de que lo hagan los dos principales gobernantes.

Dentro de estas mudanzas en la estructura del poder de Cuba, hay una especial interrogante que deseo plantear. ¿Estará la elite militar, compuesta por Raul Castro y el Cuerpo de Generales, en condiciones de mantener el orden jerárquico y el control en las Fuerzas Armadas sin la presencia de Fidel? La experiencia histórica cubana, en otras etapas modernizadoras de la nación, como durante la revolución de 1933, demuestra que no siempre ello es posible de lograr (10)

La otra sucesión. Por motivo de espacio, sólo voy a dedicar unas ideas a este substancial asunto. Es cierto que como resultado de la crisis y bajo la influencia de la Perestroika, comenzó a emerger un sector moderado dentro de las instituciones gubernamentales, mas proclives a una mayor apertura política, y a la profundización de la reforma económica. Pero hay que decir, que la contrarreforma política impuesta por el sector duro del partido, desde el V Pleno del CC, de 1996, encaminada a preservar la autocracia, el unipartidismo y el estatismo oficial, ha desalentado y diezmado a los moderados del régimen.

La unanimidad forzada impuesta por la contrarreforma, que llego a declarar al socialismo (léase al oficialismo) irrevocable, con la reforma constitucional de junio del 2002, estuvo dirigida, en parte, a desacreditar el protagonismo en los cambios del sector moderado del partido, que de esa manera recibió el tiro de gracia de la línea dura. El problema planteado: no es que no hayan diferencias entre moderados y duros en las instituciones del régimen, sino cuando los primeros, en un medio de intolerancia y represión como el actual,   podrán  ser  ganados   para  apoyar  la  transición democrática.

EL ESCENARIO DE LA TRANSICION A LA DEMOCRACIA

Frente a la sucesión gubernamental, se alza la propuesta de transición a la democracia de la oposición. La contraposición entre ambas alternativas, manifiesta la oposición entre dos proyectos de nación diferentes: el del régimen que aspira a una Patria para los revolucionarios; y el de la oposici6n democrática, que reclama mediante la reconciliación nacional, que la Patria es de todos.

Aunque la Iínea dura del gobierno se niega a emprender el dialogo y la negociación para la democratización, no todas las condiciones son desfavorables para alcanzarla, ni para que la oposición pueda fortalecer su trabajo y alcanzar sus objetivos en un mediano plazo de tiempo. Hay un conjunto de j configuraciones, digamos de orden estructural, que facilitan la transición a la democracia:

a. La reforma económica acrecentó la pluralidad de la sociedad y diversificó la estructura social, incrementando las fuerzas, tanto en la elite como en las masas, interesadas en la continuidad de la apertura al mercado y la flexibilización política.

b. Los actores políticos principales en la oposición interna y en el exilio, han moderado sus posiciones y concuerdan en que la negociación es la vía optima para los cambios; ese hecho se complementa con la emergencia de una nueva cultura democrática de amplios sectores de la población, que recurre a la idea del uso de la tolerancia, la negociación y los pactos, para promover los cambios políticos y sociales.

c.   La  desaparición  del  campo  socialista  y  la  URSS,  destruyó la alianza estratégica de Cuba con esos países y le ha obligado a buscar otras vías para integrarse a la economía mundial y a las relaciones internacionales de la post guerra fría.

d. A pesar de la crisis, el Índice de desarrollo humano en el que Cuba, según las Naciones Unidas, ocupa el lugar 58 del mundo, así como el carácter mas equitativo de su sociedad, comparado internacionalmente, sugieren que el país esta en condiciones mas propicia para los cambios que en muchos lugares de Europa del Este y Latinoamérica.

e.Hay otras ventajas a mencionar para la democratización, como los recursos humanos disponibles, la situación geográfica, el clima y los recursos naturales.

Al hacer referencia a ese marco mas general positivo para los cambios, no hay que negar que también existen problemas en los promotores de los mismos: la oposición moderada integrada por liberales, socialdemócratas, neomarxistas, democracia cristiana, sindicalistas, luchadores por los derechos humanos, etc, padece deficiencias tales como la desunión entre los líderes, la fragmentación, una capacidad limitada para elaborar propuestas que la acerquen a las bases, la penetración por parte de los aparatos de la Seguridad del Estado, etc.

Reconociendo sus problemas intrínsecos, es pertinente expresar que a pesar de todo, la oposición interna ha dado un significativo salto de calidad organizativo y en todos los órdenes, comparada con aquella naciente oposición surgida a mediados de la década de 1980, a partir del Movimiento de Derechos Humanos. Entre esos aspectos positivos merecen señalarse: en medio de un terrible clima represivo, la oposición ha creado una red de organizaciones a nivel nacional, con representación en todas las provincias, y casi la totalidad de los municipios y localidades del país; se fortalecen los mecanismos de unidad con nuevas plataformas de unidad para la reflexión de los problemas nacionales y la actuación política; se van dando a conocer a la ciudadanía un grupo de valerosos dirigentes opositores que actúan en todos los sectores de la sociedad.

A inicios del 2003, algunos estudios demostraron la existencia de unas 460 organizaciones en la oposición interna (11) Estas fuerzas, a pesar de mantener su autonomía organizativa, se han venido agrupando en tres frentes opositores principales: el Proyecto Varela, respaldado por Todos Unidos; La Asamblea Para Promover la Sociedad Civil, y el Arco Progresista. El Proyecto Varela y Todos Unidos, consideran factible hacer los cambios a partir de la Constitución de 1976, mientras que la Asamblea para Promover la Sociedad Civil y otros grupos, prefieren utilizar como basamento jurídico de los cambios las normas democráticas de la Constitución de 1940; hasta que se declare una Constituyente para elaborar la nueva Constitución. El Arco Progresista, también difiere del Proyecto Varela, al sostener que no hay condiciones en la actualidad para demandar un referendo de las autoridades.

La ola represiva de marzo pasado, puede ser catalogada, como la respuesta del régimen a una creciente oposición interna, a la que estimó necesario golpear para detener, aun al precio de la repulsa internacional. En ese sentido, en contra de otras opiniones expresadas, pienso que la oposición fue reprimida a causa de la fortaleza que iba .asumiendo y no por su debilidad. También, a pesar del "carácter brutal" del golpe, como lo ha definido  Vladimiro Roca, las evidencias mas recientes muestran que la oposición esta en condiciones de reorganizarse y consolidarse en este nuevo período post marzo del 2003. Para esa recuperación es fundamental la ayuda que el exilio puede aportar en términos materiales, en bibliografía, en programas de formación, en difusión informativa, en el uso de las instituciones internacionales de defensa de los Derechos Humanos, etc.

Si dividimos en cuatro fases principales, el estado de la lucha pacífica contra el régimen: supervivencia, organización, protesta y persuasión, y movilización, como lo ha hecho una fuente opositora (12), cabe argumentar que antes de la ola represiva, el Movimiento Opositor estaba en la fase tres de protesta y persuasión; y después de ese momento, ha retrocedido a la etapa de reorganización.

Cuando la oposición moderada reitera que los cambios deben venir de adentro, y se opone al embargo y la violencia como métodos para los cambios, asume explícitamente que el cambio pacífico dependerá de dos factores fundamentales: la presión de los de abajo (la resurrección de la sociedad civil); y la elaboración de una alternativa atractiva para el resto de los actores políticos y de la sociedad, incluyendo a los moderados del régimen. La dinámica del cambio determina de esa forma, que sin el incremento de las acciones de los de abajo en el futuro inmediato, podríamos ser testigo de la sucesión gubernamental.

El poeta y prisionero político Manuel Vázquez Portal, ha caracterizado muy bien la presente coyuntura política nacional, al expresar. "Esto acabará cuando los cubanos lo deseemos. Si padecemos la tiranía es porque la soportamos y por tanto la merecemos. Hasta que el pueblo cubano, a pesar de toda la represión gubernamental, no se decida a ser libre, seguiremos siendo esclavos"(13).


(1) Alberto F. Álvarez García. La transición a la democracia en Cuba. CEDOF-STC, Caracas, 2002.

(2) Philippe C, Schmitter y Terry L, Karl. What kinds of democracies emergins in South America, Central America, Southern Europe, and Eastern Europe,? . Presentación al coloquio internacional sobre transiciones a la democracia en Europa y América Latina,pp.-127, Universidad de Guadalajara y FLACSO, México, D.F., 21-25 de enero, 1991; Terry L. Karl. Dilemas de la democratización en América Latina. Foro Internacional, Vol. XXX, No. 3, pp. 409-417, Madrid, enero-marzo, 1991; y Philippe C. Schmitter. La cuarta onda de democratización, en Transiciones en Europa y América Latina.  Compiladores: Carlos Barba Solano, José Luis Barrios Horcasitas y Javier Hurtado, pp.107-111, Grupo editorial Miguel Angel Porrúa, Universidad de Guadalajara y FLACSO, Méxio, 1991.

(3) Terry L. Karl y Philippe C. Schmitter. Modos de transición en América Latina, Europa del Sur y Europa del Este. Revista RICS, No. 128, pp.287-297, Madrid, junio, 1991.

(4) José Num. Democracia y modernización treinta años después. En Desarrollo Económico, No.123, Vol. 31, p378, Instituto de Desarrollo Económico y Social, IDES, Buenos Aires, octubre-diciembre, 1991;  y Alberto F. Álvarez. América Latina: crisis y democratización. Cuadernos de Nuestra América, Vol. IX, No.19, p.30, Centro de Estudios sobre América, Ciudad Habana, julio-diciembre, 1992.

(5) Adam Przeworski, Torcuato Di Tella, José María Maraval, Guillermo O'Donnell, Philippe C. Shmitter, Alfred Stepan y otros. Democracia Sustentable. p.13 , Paidós, Buenos Aires, 1998.

(6) Ibídem, p. 35

(7) Ibídem, pp. 69-81.

(8) Ibídem, p. 33

(9) Eusebio Mujal-León y Jorge Saavedra. El post totalitarismo carismático y el cambio de régimen: Cuba enuna perspectiva comparada. Encuentro, No.6=7,pp.116-123, Madrid, otoño-invierno, 1997; y Alberto F. Álvarez García. La transición a la democracia en Cuba. Ibídem, pp. 67-68.

(10) Estamos hablando de unas Fuerzas Armadas duramente impactas por la crisis económica y socio-política; que ha debido desmovilizar mas del 50% de sus efectivos; que sus hombres se han visto obligados a asumir otras profesiones, donde incluso, muchos de sus ingenieros, pilotos y otros profesionales superiores debieron comenzar a trabajar co­mo chóferes, meseros de restaurantes, etc., y donde mu­chos militares ya escogieron el camino del exilio. Una descripción muy diáfana del deterioro del sector militar en Cuba, puede verse en: Aníbal Caballero, Ex-Teniente Piloto de las Fuerzas Armadas. Fuerzas Armadas de Cuba: un nuevo ejercito cubano. Funciones en la actualidad y pasos para su futuro. Miami, noviembre 22, 2003. (inédito)

(11) Alberto F. Álvarez García. Organizaciones de la Sociedad ci­vil cubana no reconocidas legalmente. Sitio Web de la Fundación Canadiense para las Américas (FOCAL). Trabajo actualizado hasta el 24 de abril del 2003

(12) Artículo anónimo. La oposición pacífica despues de la ola represiva. Cubanet, Prensa Independiente, 20 de octubre, 2003.

(13) Manuel Vázquez Portal. Esto acabara cuando los cu­banos lo deseemos. Cubanet, 12 de diciembre, 2003.

 

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