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Revista DESAFIOS
Año 1486
Abril/Junio 2009

Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos (CUTC)

Vistas Paisajes Cubanos

PARA LOS CUBANOS, JONRONES DE SOLIDARIDAD NO INTERESES POLÍTICOS

Por Miriam Leyva

Más de dos millones de cubanos están desolados por la pérdida total o parcial de sus viviendas y todas sus ruinosas pertenencias, sin esperanzas de reponerlos adecuadamente durante su vida, y con muy escasa alimentación. Poblados han sido arrasados y la electricidad aún demorará en extensas zonas luego del azote de los poderosos huracanes Gustav el 29 de agosto y Ike los días 7, 8 y 9 de septiembre. De una punta a otra, todo el país sufrió los embates, con los destrozos mayores en la Isla de la Juventud y Pinar del Río por ambos y las provincias orientales el último.

Más de 5 mil millones de dólares han sido estimados por el gobierno como pérdidas, pero podría ser mucho más, con un extraordinario peso sobre la maltrecha economía de Cuba, en permanente picado como consecuencia de la incapacidad y el voluntarismo de las autoridades, que procurando mantener el totalitarismo frena las reformas indispensables, cuya necesidad reconociera el Presidente Raúl Castro.

Los destrozos a la infraestructura electro-energética, vial, de comunicaciones, almacenes, vetustos centrales azucareros y fábricas, y agricultura demandarían inmensas inversiones para lo que no se posee capital. Ya se importaba más del 84% de los alimentos, cuyos precios suben, mientras el del níquel, principal producto de exportación, cae en el mercado internacional, el turismo se deprime por la crisis económica mundial, la próxima zafra azucarera previsiblemente será mucho más pequeña que las menguadas de los últimos años, el tabaco tiene que reponer rápidamente las casas de curado y otros medios destruidos por los huracanes, la exportación de técnicos a Venezuela, principal fuente de divisas, no podrá incrementarse más, y sin confiabilidad casi seguramente no se recibirá créditos. Puede preverse que en los próximos meses las carencias se emparejarán en todo el país.

La ayuda humanitaria es indispensable con urgencia. Pero el gobierno continúa aferrado a los caprichos políticos. Tan grave es la situación que ha aceptado inusualmente donaciones de países seleccionados, las Naciones Unidas, la Iglesia Católica a través de Caritas y otras denominaciones religiosas. Ha rechazado los ofrecimientos de la Unión Europea y Estados Unidos, que pudieran ser los mayores donantes. Resulta una contradicción que muy discretamente aceptara el 3 de septiembre el diálogo propuesto por la UE, pero hacia el 19 rechazara la asistencia a la población. ¿Qué conversaciones para promover entendimiento y colaboración pueden tener como precedente una actitud semejante?

Estados Unidos, esa es la cuestión. Los cubanos y cubano-americanos mayoritariamente desean asistir a sus familiares, amigos y población en general, por encima de los viejos conflictos políticos porque somos un solo pueblo. La ola de personas con donaciones a las Hermanas de la Caridad ha llenado muchos contenedores que ya comienzan a distribuirse a través de las iglesias. Organizaciones del exilio y opositoras dentro de Cuba claman por el levantamiento temporal de las absurdas medidas impuestas en 2004 y 2005, a fin de que se permita el envío de paquetes y dinero a cualquier persona, así como los viajes para que la ayuda sea de persona a persona y los familiares y amigos puedan reencontrarse en momentos tan difíciles.

Los senadores Dodd y Lugart, y los representantes Delahunt y Flake promueven esa moratoria. Incluso han propiciaron audiencias en el capitolio. Pero la Administración Bush sólo escucha las escasas voces contrarias. Lamentablemente, prestigiosos políticos que se oponen, se aferran únicamente a la asistencia directa del gobierno norteamericano, muy loable y necesaria, pero que no debe privar al pueblo cubano en ambos lados del Estrecho de sus legítimos derechos. Hasta algunos de los ponentes que los siguen, posiblemente no han reflexionado que envían remesas a sus hijos o padres, únicos lazos permitidos; tampoco deben privar a los demás de viajar a Cuba, si ellos no pueden hacerlo.

Desde La Habana se sigue igual juego, como es costumbre. No quieren nada de los yankees y, sobre todo, no pueden permitir que haya agradecimiento, que se tornará en admiración porque estarían mitigando el dolor de seres humanos, que según despiertan de la conmoción inicial, desesperan por haber perdido todo y no tener esperanzas de salir del marasmo. Muchas personas han enloquecido; otros podrían llegar al suicidio o a la explosión reprimida mediante la cárcel, cuando menos; los más jóvenes sin futuro llegarían a delinquir o lanzarse al mar para morir devorados, ser devueltos o formar parte de un peligroso éxodo masivo.

¨Un Jonrón para Cuba¨, auspiciado por El Duque y Liván Hernández, fue el 20 de septiembre un batazo contundente contra los totalitarismos de cualquier parte. Peloteros, artistas, músicos, humoristas se unieron en un juego de softball para confraternizar y recaudar dinero, que entregaron a las Hermanas de la Caridad. Cuando salieron del país a buscar las oportunidades que merecían, continuaron admirados y sus triunfos han propiciado felicidad a los cubanos. También lo habían hecho ya individualmente otras celebridades que marcharon muy niños y otros ya formados. Organizaciones del exilio han realizado actividades para colectar fondos y productos, facilitado a familiares el envío de dinero, y contribuido con sus donaciones no sólo a los presos de conciencia y políticos, cuyas condiciones son mucho más precarias como consecuencia de los huracanes, y la oposición democrática, sino también a toda la población sin discriminaciones.

Sobreponer los intereses de todos los cubanos, es defender la Patria en el momento más crítico de su historia.

La Habana, 22 de septiembre de 2008

Miriam Leiva
Periodista Independiente


 

 

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