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Revista DESAFIOS
Año 1486
Abril/Junio 2009

Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos (CUTC)

Vistas Paisajes Cubanos

Cuba y lo extra penal
por Alberto Muller
publicado por Diario Las Américas en su edición del martes 14 de diciembre, 2004

NOTICIAS : Enviadas por Raúl Fernández Rivero

Recientemente el mundo celebró con cierta satisfacción y exigencia ciudadana el Día de los Derechos Humanos, mientras Cuba se debate ante esa angustia terrible de una dictadura vieja que se niega a morir y que sistemáticamente sigue alimentando ese represivo síndrome carcelario de lo extra-penal.

¿ Y que quiere decir que Cuba viva atada al síndrome de lo EXTRA-PENAL ?

Pues muy simple, los regímenes dictatoriales y represivos, como el de Cuba, encuentran su supervivencia en las cárceles, que el grupo de mando utiliza, como el instrumento más idóneo para atemorizar y castigar a la población. Por las cárceles castristas han pasado durante cuarenta cuatro años más de un millón de cubanos.

Y esta cifra es imponente.

Todos los ciudadanos que padecen los rigores de un régimen de fuerza viven, algunos sin saberlo, bajo los linderos de la gran cárcel que es el país en dictadura.

Por eso los que están presos pueden salir circunstancialmente por conveniencias políticas de la dirigencia del régimen, que es lo que hemos visto con la liberación de un grupo de la famosa redada de los 75 disidentes de hace dos años, encabezada por los reconocidos poetas Raúl Rivero y Manuel Vázquez Portal.

En la contrapartida, algunos que no están presos, pueden entrar a la cárcel para suplir la vacante del gran factor atemorizante. Es toda una ecuación sicológica casi matemática.

Y en esta ecuación de vacantes por llenar tras las rejas, todo el pueblo tiene que padecer los temores de esta terrible posibilidad de sufrir en carne propia el síndrome represivo.

Para entender mejor esta analogía de ecuación con el síndrome extra-penal, veamos la movilización militar <Bastión 2004> anunciada en Cuba por el general Raúl Castro <el segundo en la nomenclatura del régimen> que según declara, es para preparar al pueblo ante la inminente invasión del enemigo imperialista yanqui.

¡ Pamplinas de invierno ! pues desde el punto de vista logístico, los Estados Unidos, con la urgencia de la guerra en Irak y la amenaza del desarrollo nuclear en Corea del Norte e Irán, carecen y carecerán de tropas disponibles para atacar a ningún país del planeta en los próximos tres o cuatro años.

¿ Entonces, cómo se explica esta fanfarria de una movilización militar en toda Cuba en estos momentos ?

La respuesta hay que buscarla directamente en la ecuación ya expuesta del síndrome de lo extra-penal. Hoy el régimen cubano se siente más débil que nunca, entre otras cosas por su propia vejez endémica, que lo va carcomiendo hasta en sus propios resortes de poder.

Obviamente esta masiva maniobra militar es para mantener la imagen atemorizante en las mentes de la población. Realmente no hay otra finalidad.

Y la liberación de algunos de los disidentes más renombrados del grupo de los 75 es una de las resultantes de esa debilidad del régimen, que necesita mejorar su imagen política para lograr préstamos crediticios de la vieja Europa.

Además, el movimiento disidente, con un heroísmo singular, no parece dispuesto a dejarse amedrentar con facilidad por el síndrome carcelario de lo extra-penal, que reflejan las movilizaciones del general Raúl Castro y toda la amenaza sistemática del aparato represivo.

Por una parte el Proyecto Varela, dirigido por Oswaldo Payá, sigue movilizando apoyo ciudadano por toda la isla para un diálogo nacional; la rebeldía del Dr. Oscar Elías Biscet prosigue atrayendo solidaridad internacional; y el Congreso de Disidentes que Martha Beatriz Roque acaba de anunciar para el próximo mes de mayo en territorio cubano, ha despertado una expectativa inusitada.

Todos estos reclamos y rebeldías ciudadanas son pruebas fehacientes de que la dictadura cubana anda transitando en su etapa final de decadencia.

Pero a pesar de esta rebeldía, el régimen castrista no conoce otra vía que la aplicación represiva del síndrome extra-penal para perpetuarse en el poder.

Cuba, como prueba de su decadencia, es hoy un país desbordado en enfermedades venéreas, enfermedades oculares y enfermedades pulmonares, en virtud de su bajo nivel de salubridad, a pesar de algunos avances innegables en materia de atención médica que la dictadura castrista ha podido mostrar por los años dejados atrás de los multimillonarios subsidios soviéticos.

Pero además, el país también se ha convertido en un país con una carencia de viviendas, de divisas y de transporte casi a nivel explosivo; con un abastecimiento alimentario deficiente <ya en nivel de pobreza>; con una masa incalculable de pueblo con deseos de emigrar del país; y con una diáspora de casi una sexta parte de su población reclamando el fin de la dictadura para regresar al país.

Cuba, después de cuatro décadas de dictadura comunista, por la megalomanía de un aprendiz de Stalin que se llama Fidel Castro, está hundida en una situación de caos social, moral y económico de proporciones que alcanzan la dimensión más degradante y quebradiza, a consecuencia de ese síndrome carcelario degradante de lo extra-penal.

Claro, que toda enfermedad terminal, como la que padece el régimen comunista cubana, concluye con su muerte o desaparición.

Y este será el derrumbe del régimen, el comienzo de la democratización cubana y la ansiada reconciliación nacional. El síndrome de lo extra-penal quedará sepultado y nacerá un país en libertad.

Ojalá todo sea muy pronto

 

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