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Desafíos de la Seguridad Social.
Por Siro
del Castillo
“La Democracia y los Derechos Humanos no podrán hacerse realidad sin
Justicia
Social y Desarrollo Sustentable”.
Mary Robinson
Ex Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
Ante un
cuadro analítico de la Cuba de hoy, su crítica situación actual, el
anuncio de medidas drásticas y cambios que el gobierno cubano ha venido
realizando en los últimos tiempos, y en relación con una posible
redefinición de las estructuras actuales o la apertura a un proceso de
transición, hay un enfoque sobre la seguridad social cubana que los
trabajadores cubanos tenemos la obligación de destacar, que es “El
miedo al cambio, la inseguridad sobre el mañana, y el temor a la perdida
de lo poco o mucho que se ha alcanzado y que se disfruta hoy en día”
que siente la población.
Es por esto
que el pueblo cubano y los trabajadores en particular se vienen haciendo
preguntas concretas sobre el destino de la Seguridad Social en una Cuba
del mañana. En la actualidad, la están viendo afectada tanto por la
crisis nacional, que es consecuencia de las políticas económicas y
sociales que han imperado en la isla por las últimas décadas, como
también por la actual crisis internacional. Preguntas que en la mayoría
de los casos quedan sin respuestas claras y concretas tanto por parte
del gobierno, como por parte de sectores de la oposición. Dándose en
algunas oportunidades respuestas que no son claras o que no son
necesariamente “las que el pueblo quiere oír”, pues en algunos casos
presentan serias y profundas revisiones al cuadro presente.
Preguntas
que se hacen el 1, 885,789 de cubanos que tiene más de 60 años de edad
y los 612,706 que tiene entre 55 y 59 años y que en unos años mucho de
ellos se encontraran en la edad de retiro. Preguntas que se hacen el 1,
618,093 cubanos que en estos momentos son beneficiarios de la seguridad
social y que reciben una pensión mensual promedio de 222 pesos cubanos,
equivalentes a mas menos 11 dólares, aunque los hay que se ven obligados
a sobrevivir con solo 150 pesos cubanos mensuales. Preguntas que se
hacen los cinco millones de cubanos que están económicamente activos,
con un salario promedio de 415 pesos cubanos mensualmente o lo que es
igual a aproximadamente 21 dólares. Preguntas que se hacen el 1, 111,
836 cubanos que fueron ingresados en el año 2,008 en las unidades de
servicios de salud pública. Preguntas que se hicieron los 208,442
cubanos que se marcharon definitivamente al exterior entre el 2,003 y el
2,008. Preguntas que en definitiva se hace una gran parte de los 11
millones y pico de cubanos que viven en la isla.
Sin
embargo, el movimiento de los trabajadores cubanos, en particular
organizaciones independientes como la Solidaridad de Trabajadores
Cubanos (STC) y el Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos (CUTC),
reconocen que hay que tener la responsabilidad de ser creativos a la
hora de encontrar formas concretas de contestar directamente las
preguntas y de ofrecer soluciones a corto plazo, que no solamente
garanticen la continuidad de los servicios y beneficios sociales
existentes, sino que los mismos no se sigan deteriorando. Respuestas
claras y concretas a las preguntas y las angustias sobre el “aquí y
ahora”, “sobre el mañana y no sobre el pasado mañana”.
Si bien es
verdad que muchos analistas de la situación cubana argumentan que la
garantía de los servicios sociales en el campo de la salud, la educación
y la seguridad social, tal y como son contemplados hoy en día pese a su
deficiencias, son incosteables. Afirmando que mantener un sistema cuyo
costo este por arriba de las posibilidades reales de la economía del
país, es utópico. Pero basarse en ese tema para proponer un servicio de
seguridad social deficiente es abusivo. Pues también es verdad, que
pudiéramos hacerlos costeables, si los cubanos nos comprometiéramos a
combinar de forma óptima los principios de auto responsabilidad, de
solidaridad y de subsidiaridad, y si nos comprometiéramos a que las
asignaciones presupuestarias del gobierno para los gastos de la
seguridad social tengan prioridad por arriba de otros programas o
intereses del gobierno.
Hoy Cuba
necesita un modelo de desarrollo que sea integral y sustentable, donde
lo social constituya el eje fundamental de una estrategia económica para
los posibles cambios y la inevitable transición. Un desarrollo humano,
concebido como el desarrollo de cada persona mediante su esfuerzo y la
acción solidaria de la sociedad y el gobierno. Un desarrollo integral y
sustentable que este en función del desarrollo personal, apoyando las
capacidades humanas de cada persona, pero también social y nacional, al
unir e integrar a todos y cada uno de los cubanos tras un mismo fin, el
Bien Común de la Nación.
A lo largo
de nuestra historia los trabajadores cubanos siempre han luchado para
alcanzar una verdadera justicia social, vista no solamente para darle a
cada ser humano lo que le corresponde, sino también para dar lo suyo a
la comunidad frente a las partes que la integran, para que sus vidas se
puedan desarrollar a plenitud. Una justicia social que tiene como base y
fin la primacía del bien común. Entendiendo al bien común no solo como
la oportunidad personal, justa y real de acceso a los bienes humanos,
sino también como el conjunto de valores morales, culturales y
materiales, que han de conseguirse mediante la ayuda reciproca de
hombres y mujeres y que constituyen instrumentos necesarios para el
perfeccionamiento personal de todos y cada uno de ellos en convivencia.
Es hora ya de reconocer que todos los seres humanos tienen derecho a
perseguir su bienestar material y su desarrollo espiritual en
condiciones de libertad y dignidad, de seguridad económica y en igualdad
de oportunidades y de seguridad social.
DESAFÍOS DE
LA SEGURIDAD SOCIAL
Ante los
“Desafíos de la Seguridad Social” a la que nos enfrentamos, los
trabajadores cubanos tenemos una propuesta: Una Protección Social
Universal, Integral, Participativa, Solidaria y Subsidiaria.
Propuesta que parte de la afirmación que cada cubano en su condición de
persona humana, tienen una dignidad y unos derechos fundamentales
inalienables que deben ser respetados por la organización de la sociedad
en todos los planos. Propuesta que busca el goce efectivo, igualitario y
no discriminatorio del derecho universalmente reconocido a la protección
social
La
propuesta de los trabajadores cubanos, que participan en el quehacer de
la Solidaridad de Trabajadores Cubanos y el Consejo Unitario de
Trabajadores Cubanos, conlleva una humanización de la sociedad cubana,
que partiendo del respeto a la dignidad plena de la persona humana, este
basada en la justicia social que exige atender a todos y cada uno de los
cubanos, en lo ético, lo psicológico, lo social, lo económico y lo
cultural, y en la equidad, que es esencial para la estabilidad
democrática, Asumiendo como “objetivo esencial y sustantivo el logro de
la satisfacción plena de las necesidades del ser humano”.
Esta
propuesta en lo social exige la búsqueda para Cuba del desarrollo
nacional integral y sustentable, que ya hemos mencionado, Donde lo
social constituya el eje de la estrategia económica, a través de la
recuperación real de los salarios, la creación de empleos calificados y
estables, la apertura al máximo posible del trabajo por cuenta propia, y
el fomento de las pequeñas y medianas empresas, entre otras medidas que
se pudieran implementar. Un modelo que genere los mecanismos que
garanticen la responsabilidad social y pública del Estado, los
empresarios presentes y futuros, los trabajadores y la sociedad civil en
términos generales, para financiar, recuperar y desarrollar el sistema
de seguridad social actual.
En el 2,008
los trabajadores cubanos aportaron casi el 60% de los costos de la
seguridad social con sus contribuciones directas en este renglón del
presupuesto de la nación y el gobierno subvenciona el otro 40%. Este
porcentaje de subvención del Estado cubano a la seguridad social, no se
diferencia en mucho a la que el Estado norteamericano tiene que aportar
anualmente para cubrir por ejemplo, los programas de ingresos
suplementarios o para la alimentación y la nutrición de los más de 6
millones de pensionados y jubilados que viven de ese país que viven bajo
el nivel de pobreza.
La
propuesta de los trabajadores cubanos ante los “Desafíos” tiene que
contar con la participación de todos los sectores de la sociedad. Donde
las fuentes tributarias deben ser progresivas (sin topes superiores), es
decir solidarias, para garantizar una verdadera distribución universal
de los servicios al conjunto de la población sea contribuyente o no, en
particular de los sectores mas necesitados tanto en el campo como en la
ciudad. Una seguridad social que debe alcanzar a todos y cada uno de los
cubanos, donde como principio básico de la sociedad debe estar la
garantía a toda la ciudadanía de una plenas condiciones para el
disfrute de una vejez tranquila y digna, atención a los niños y a las
madres y asistencia para los trabajadores desempleados, accidentados o
enfermos, y a personas desvalidas. No pude permitirse que ninguno cubano
sea abandonado a su suerte.
PROPUESTA
Esta
propuesta tiene muchos objetivos, pero queremos destacar algunos de los
principales, que garanticen:
·
Que toda persona tiene derecho a una seguridad social que la proteja
contra las consecuencias de la vejez y de la incapacidad que la
imposibilite física mentalmente para obtener los medios para llevar una
vida digna y decorosa. En caso de muerte del beneficiario, las
prestaciones de seguridad social serán aplicadas a sus dependientes.
·
Que
cuando se trate de personas que se encuentran trabajando, el derecho a
la seguridad social cubrirá la atención médica y el subsidio o
jubilación en casos de accidentes de trabajo o de enfermedad profesional
y, cuando se trate de mujeres, se debe conceder especial protección a
las madres durante un período de tiempo razonable antes y después del
parto. Durante dicho período, a las madres que trabajen se les debe
conceder licencia con remuneración o con prestaciones adecuadas de
seguridad social.
·
Que
toda familia cubana tiene derecho a la protección y a la asistencia, en
especial mientras los hijos estén bajo la tutela de los padres.
·
Que todo cubano tiene derecho a la mejor salud física y mental posibles.
Tiene derecho, por tanto, a condiciones ambientales sanas y a una
alimentación adecuada. Tiene derecho asimismo a un ambiente social sano
como medio de contribuir a su estabilidad y equilibrio, así como al
normal desarrollo de los niños.
·
Que hay que garantizar que los servicios de salud pública, preventiva,
curativa y de rehabilitación, permanecerán asequibles a todos los
ciudadanos, con el compromiso de parar el deterioro, y de mantener y
mejorar los niveles alcanzados. Promoviendo la reorganización del
sistema de salud pública y abrir las puertas a la práctica privada de la
medicina, pero en función de garantizar una atención médica digna y
reafirmar el sentido humano de la medicina para evitar el daño que
acompaña en los países desarrollados la privatización y la práctica de
la medicina como una forma egoísta de enriquecimiento personal.
·
Que se debe mantener la instrucción gratuita en el sector público desde
la primaria hasta los niveles superiores, en un sistema de educación
plural que garantice la igualdad de oportunidades en función de méritos
y capacidades. Manteniendo la obligatoriedad de la enseñaza hasta el
nivel secundario.
·
Que se promuevan programas de desarrollo de nuevas viviendas económicas
y/o para la reparación o mantenimiento de las existentes, para las
personas más necesitadas, en particular los pensionados, los jubilados,
los incapacitados y en general los más necesitados.
Finalmente nada de esta propuesta se puede lograr si no
se asume que la contribución tributaria del pueblo cubano a los fondos
de la seguridad social es un deber y es parte también de los principios
de auto responsabilidad y de solidaridad con los que la sociedad en su
conjunto tiene que estar comprometida. De igual forma y basados en el
principio de subsidiaridad, es una responsabilidad del Estado, como
garante del bien común, el complementar las diferencias presupuestarias.
Esto
implica la existencia de la garantía del derecho al trabajo, a que no
haya hombre o mujer, en condiciones de trabajar, que no tenga
oportunidad de obtener un empleo con el cual pueda contribuir a los
fines de la sociedad. Implica también, el establecer un salario mínimo,
fundamentado en el derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria
que le asegure a todo cubano, así como a su familia, una existencia
conforme a la dignidad humana y que será complementada, en caso
necesario, por cualesquiera medios de protección social. Con igualdad en
el salario para las mujeres que desempeñen un mismo trabajo que los
hombres y sin discriminaciones de ningún tipo. Con el correspondiente
reconocimiento del derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a
una limitación razonable de la duración del la jornada de trabajo y a
las vacaciones periódicas pagadas, conquistas todas de los trabajadores
cubanos anteriores a la revolución.
Como
también implica, el reconocimiento de los empresarios presentes y
futuros de su responsabilidad social. Definida esta como la
contribución activa y voluntaria al mejoramiento social, económico y
ambiental por parte de las empresas. Para la Organización
Internacional del Trabajo (OIT) la responsabilidad social de la empresa
es el conjunto de acciones que toman en consideración las empresas para
que sus actividades tengan repercusiones positivas sobre la sociedad.
También
como parte importante es hora de reconocer que todo cubano tiene el
derecho a crear entidades humanitarias, filantrópicas o benéficas,
religiosas o laicas, independientes del Estado, o en colaboración con
éste, o con el sector privado existente y del futuro para promover
asistencia a los más necesitados y el Estado tiene el deber de estimular
el desarrollo de estas actividades.
Conclusiones
Quizás nos
hayamos podido responder a todas las preguntas y preocupaciones que
existen ante los desafíos presentes y futuros de la seguridad social en
Cuba. Quizás el paradigma de la propuesta de los trabajadores cubanos,
frente al existente “desorden establecido” y al deterioro de la
“felicidad estatalizada”, nos obligue a que de una vez y para siempre
los cubanos trabajemos por un modelo de desarrollo sustentable que
genere los mecanismos que garanticen la responsabilidad social y publica
del Estado, los empresarios y los trabajadores, para el logro de la
satisfacción plena de las necesidades de todos y cada uno de los
cubanos.
deas valen
más que trincheras de piedra.”
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