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Los
Trabajadores Cubanos y el desarrollo sustentable
Eduardo García Moure
CONSEJO UNITARIO DE TRABAJADORES CUBANOS
(CUTC)
La clase obrera cubana sufre los embates de una crisis
económica acumulada en cincuenta años, agravada por la global que
afecta al mundo y por la ineficiencia de una economía carente de
mercado, industria y producción. El embargo externo y el aislamiento
interno ahogan a los trabajadores y profundiza sus estragos la
incompetencia de un régimen social más preocupado por los problemas
socio-políticos de otras naciones que por el desarrollo de sus recursos
naturales.
Los trabajadores cubanos están lejos del trabajo digno,
decente y del salario justo, preconizado por la Organización
Internacional del Trabajo (OIT) y las organizaciones y naciones que se
hacen eco del mismo. Si bien los Convenios Internacionales ponderan el
respeto a los Derechos Humanos Laborales de facto se incumplen.
¿País sin
desempleo?
Según datos, el desempleo no llega al 2%. No obstante, el tránsito por
las calles refleja una población flotante que incluye jóvenes y
adultos.
Los empleos ofertados por las Oficinas de Trabajo Municipales son:
agricultura, cementerio, comunales, construcción, entre otros no
aceptados por quienes buscan la forma de obtener el peso moneda
convertible (CU), con el cual adquirir lo necesario para subsistir.
En los centros de trabajo se abona el salario en peso moneda nacional,
veinticinco veces por debajo del peso convertible (CUC), flagrante
violación de
lo establecido en el
Artículo
2 del
Convenio No. 168 de 1988 de la OIT, sobre el fomento del
empleo y la protección contra el desempleo.
¡Fuera el salario!
El salario no garantiza la vida en Cuba. Es constante
la preocupación de los trabajadores pensar que se le abona un mes de
trabajo que apenas alcanza para el pago de la electricidad, el agua, el
gas, el teléfono, el refrigerador, entre otros. Luego de estas
erogaciones es irrisorio lo que resta para mantener a la familia. La
clase obrera cubana devenga entre 10.00 y 25.00 pesos convertibles
(CUC) al mes, al valor de 25.00 pesos moneda nacional por uno CUC. Es
evidente la depreciación del salario e incumplimiento del Convenio No.
95 de 1949, sobre la protección del salario, del cual Cuba es
signataria.
Condiciones de trabajo ¿Para qué?
Como medida encaminada a paliar la crisis que nos afecta
desde hace medio siglo
se implementó
un plan
de ahorro con el objeto de ahorrar electricidad, acción realizada sin
tener en cuenta las condiciones higiénicas sanitarias de centros
laborales sin condiciones para operar sin aire acondicionado. No
contaron con el criterio de los trabajadores y sí con la anuencia de los
sindicatos oficialistas.
¡ No a las 8 horas de trabajo! Ocho de descanso y ocho de
esparcimiento.
Generalmente, en las entidades administrativas y en no
pocas de servicios, se labora menos de 8 horas diarias, apenas 6. El
plan de ahorro energético y la carencia de comida en los comedores
obreros provoca que centros de trabajo cierren después de las tres de
la tarde.
Bajo esas ccondiciones,
recientemente se aprobó
el Decreto Ley No. 268, de 26 de junio de 2009, que autoriza
concertar más de un contrato de trabajo, estableciendo el pluriempleo
entre otros mecanismos de control que irrespetan la ética de un pueblo
cuyo salario no alcanza para una semana de subsistencia.
¡No al
transporte!
Los hombres y mujeres que a diario se encaminan a sus entidades
laborales lo hacen en un transporte insuficiente e incompetente,
obligados a salir del hogar más temprano de lo necesario, para llegar a
tiempo a su puesto de trabajo y evitar una raya roja en su tarjeta de
entrada o salida, camino a una posible sanción laboral por ser
contemplado así en el Artículo 11, inciso a) del Decreto Ley No. 176,
Sistema de Justicia Laboral.
El transporte
es un medio sumamente necesario al pueblo de a pie. Si mal está en la
Ciudad de La Habana, peor está en las provincias, pueblos y comunidades.
El transporte
intermunicipal es inexistente. Puede afirmarse que en los 169
municipios de la isla no lo hay.
¡No a la agricultura!
Generacionalmente Cuba fue un país agricultor. Este
renglón satisfacía las necesidades poblacionales y de auto consumo, con
precios al alcance del trabajador más humilde. El panorama cubano ha
cambiado, los campos presentan un conglomerado de marabúes, hierbas
malas, maleza y terrenos pobres e infértiles. Los huracanes que
afectaron la isla en el 2008 hicieron considerables estragos a este
sector, como consecuencia la poca oferta de estos productos y la
consecuente alza en los precios, a niveles lejanos de las
posibilidades de la clase obrera.
La población
se queja del costo, pero el mismo se mantiene. Los productos se maduran
y pudren sin rebajar los precios. Se trata de la indolencia y pasividad
sin límites de una dirección sindical incapaz de denunciar las
irregularidades de este sector. Las quejas llegan de los campesinos que
recogen la mercancía y luego la ven retornar al punto de partido,
donde se pudren sin satisfacer las necesidades de la población.
Semejante
situación la sufre el pueblo y los trabajadores con el precio de la
carne de puerco y carnero.
La otrora industria azucara sigue en decadencia. Se estima su producción
en 1,3 millones de toneladas, menos que la zafra anterior. El destino
de los trabajadores de este ramo se desconoce.
Desde el mes de agosto del presente año se aprobó un programa de
descentralización del comercio agropecuario con dos provincias en
experimento (Habana Campo y ciudad de La Habana), con autonomía de
gestión y los recursos necesarios. Se trata de frenar la disminución en
7,3% de la producción agrícola.
¿Las tierras continúan ociosas?
El Decreto
Ley No. 259, de 10 de julio de 2008, sobre la entrega de tierras ociosas
en usufructo, da la posibilidad de adquirirlas a las personas naturales
con capacidad legal, aptas físicamente para el trabajo agrícola y
cumplan los requisitos establecidos. Debido a las limitantes y
obstáculos impuestos a quienes la solicitan las expectativas están lejos
de lo que se esperaba. La experiencia demuestra que no existen
condiciones materiales para que tierras baldías plenas de marabú,
infértiles por años de abandono, abuso de fertilizantes y química poco
usual en la costumbre de los campesinos cubanos, produzcan.
La carencia
de tractores y la falta de yunta de bueyes para arar las tierras es el
principal obstáculo que frena esta normativa.
¿Necesidades
no cubiertas?
Los trabajadores visten con ropa reciclada a precios de
treinta, cuarenta y cincuenta pesos cubanos. En estos establecimientos
las prendas de vestir se encuentran en cajas, donde los clientes
buscan la que sirva, sin rotura ni manchas. El otrora Ten Cents de la
calle Galiano hoy es una monumental tienda de TRASVAL, plena de
trabajadores del Sepsa, que no se quitan el micrófono de los labios, en
pos del cliente que trata de sustraer una prenda sin pasar por la caja
contadora. A su lado, establecimientos que no llaman la atención, a
menos que requieran ropa en moneda nacional.
¿Crisis en el
sector informal?
El
sector informal es perseguido. Presenta múltiples
problemas y todos son importantes. Entre sus principales problemas
están:
·
No dar nuevas licencias,
·
No garantizar la materia prima,
lo que obliga adquirirla en el mercado negro y luego comprar un vale
en una tienda en divisa que justifique ante el inspector que fue habido
honestamente.
·
Los inspectores abusan de su
autoridad y les ponen altas multas, a menos de recibir alguna prebenda.
·
Se presentan en los
establecimientos de comida, paladares, etc., donde almuerzan, meriendan
o cenan sin abonar lo consumido.
·
No se les permite tener personas
trabajando, a menos que sea un familiar,
·
Otros.
Durante años,
y en especial en los del período especial, estos hombres y mujeres
abastecieron a la población de lo que el Estado era incapaz de
garantizar.
El inicio de curso escolar ha sido un problema a
afrontar por las familias cubanas, sobre todo si es la primera vez que
el niño va a la escuela. Se debe comprar el uniforme,
mochila, crayola, lápices de colores, libretas, etc. Cuando se realizan
las Ferias del Libro los maestros orientan a los niños la compra de
diversos títulos, obligando a los padres y asistir a las mismas y a
comprarlos.
¿Eficiente enseñanza?
En la enseñanza secundaria la situación es tensa, al
enfrentar los trabajadores de este sector adolescentes sin educación
familiar y profesores -llamados maestros emergentes- que se enfrentan a
alumnos casi de su edad, sin la preparación didáctica ni metodología
requerida. La clase televisiva es aprovechada por la mayoría para
sustituir a los pocos maestros que cumplen su papel de educadores.
La idea de formar profesores integrales significó un trauma para
muchos, sobre todo los no jóvenes, que optaron por la jubilación, dejar
de trabajar o trasladarse a otro sector.
¡Injusticia
laboral!
La
administración de justicia laboral es responsabilidad de personas a
quienes les interesa que el Partido y la administración los vea con
buenos ojos, para continuar haciendo lo que hacen. Dos instrumentos
jurídicos le dieron un vuelco: la Resolución Conjunta No. 1/97 del
Ministerio de Trabajo y Seguridad Social y el Tribunal Supremo Popular,
complementaria del Decreto Ley No. 176, Sistema de Justicia Laboral,
de ese año.
¿Sin Código
de trabajo?
Durante
años el Código de Trabajo ha demostrado su inoperancia, por ser el
derecho laboral dialéctico y dinámico; de ahí inadaptable a
situaciones contemporáneas, provocando contradicciones entre el
trabajo y la normativa jurídica que lo representa. Muchos de sus
enunciados han variado al igual que las condiciones del país. Otras
demandas laborales no se tienen en cuenta, con el de andar el mundo
laboral paralelamente al trabajo y no en forma convergente.
¿Ley de
Seguridad social deseada?
Recientemente
se aprobó la Ley No. 105, de 27 de diciembre de 2008, Sobre Seguridad
Social, que derogó la Ley No. 24 de 28 de agosto de 1979. No obstante a
los aparentes beneficios se aumenta en cinco años la edad de jubilación
para el hombre (de 60 a 65 años) y para la mujer (de 55 a 60 años); a
su vez, los años de servicios aumentan de 25 a 30, con lo cual la clase
trabajadora no está de acuerdo, debido a que a esa edad la mujer y el
hombre cubanos son ancianos enfermos.
¡Epidemias!
Este verano se ha caracterizado por un calor sofocante y por la falta de
lluvias, dando paso a epidemias que han proliferado en Ciudad de La
Habana y otras provincias. En la capital hay dengue, conjuntivitis
hemorrágica, viral y enfermos del virus de la gripe AH1N1. Los
hospitales no dan abasto con la conjuntivitis; mandan al paciente
fomentos de agua hervida y gotas que dan a quienes van al consultorio
correspondiente, por no existir colirio de Gentamicina ni de
Cloranfenicol.
¡Viviendas!!!
Las viviendas están en malas condiciones, por falta de pintura,
mantenimiento parcial y general. Esto propició que los huracanes
agravaran la situación. Muchas viviendas desaparecidas siguen sin
erigirse, estando el
plan de
terminación al 53%. Se opta por dar materiales a vecinos afectados
para que construyan sus casas, porque el Estado no puede enfrentar tan
crítica y esencial situación. Muchos de estos materiales son robados por
las noches y luego vendidos en bolsa negra.
A la familia cubana no le está permitido vivir en forma
independiente. En Cuba deben vivir agregados. Las viviendas están
faltas de mantenimiento. No hay dinero para ello; y aquellos que lo
pueden hacer arreglan de la sala hacia atrás, pera que los visitantes no
se den cuenta que sin salario que respalde la construcción tienen aire
acondicionado en los cuartos.
¡Discriminación!
En nuestra
sociedad las mujeres llevan la peor parte. Son responsables de la
progenie, de las tareas de los hijos, trabajar en la calle, cocinar,
limpiar, lavar, satisfacer al esposo machista y aguantarle cuando el
cansancio y el agotamiento requieren de un apacible sueño.
Se levanta
temprano para inventar el desayuno. Cobra el mismo salario que el
hombre, lo cual no significa que no sea discriminada.
Discriminan a
la ex reclusa, a las enfermas del VIH (SIDA), a las que tienen
preferencias sexuales diferentes a las concebidas por la sociedad.
¿Corrupción?
Por
necesidad, casi todos los trabajadores que puedan hurtar o robar algo lo
hacen, pero éstos no se enriquecen; por tanto, no son corruptos. Sin
embargo, sí lo son los altos funcionarios, dirigentes, gerentes y
empleados medios o altos con la posibilidad de hacerlo.
¿Negociación
colectiva?
La negociación colectiva está regulada por el Decreto-Ley
No. 229, de 1º de abril de 2002 y la Resolución No. 27 de 2002,
del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. En Cuba no solucionan los
problemas de la clase obrera, a pesar de que el
Código de Trabajo impone que los convenios colectivos se discutan y
aprueben en asambleas de trabajadores, la administración y la
organización sindical.
Los trabajadores afiliados a la CTC oficialista no se encuentran
incentivados en participar en las discusiones de la negociación
colectiva.
Es indispensable que este documento se redacte
correctamente, sin omisiones y sus cláusulas sean respetadas, lo cual
no es así. Puede decirse que es un documento formal que no se revisa ni
se cumple.
¿Canasta
básica?
La Libreta de Abastecimiento no garantiza la alimentación de los
trabajadores. Las pizarras de las bodegas dejan constancia de que cada
vez son menos los productos ofertados.
¡Sí a las
inversiones extranjeras!
La
inversión extranjera es regulada por la Ley No. 77 de 5 de septiembre
de 1995. Mediante ella los inversionistas extranjeros tienen luz verde
a sus inversiones, sin tener en cuenta las humillantes condiciones a
que someten a los trabajadores. Los inversionistas pagan en moneda
dura y a éstos le abonan el salario en pesos moneda nacional.
¡Sí al turismo!
El turismo crece en personal, pero baja en ingresos.
Es la industria pasiva cubana, el sector económico propenso al
desarrollo mediante grandes inversiones. Es aquí donde el capital
extranjero tiene su mejor partida y donde la explotación a la clase
obrera es más cruel, debido a que el personal que se desempeña en él
devenga su salario en pesos moneda nacional, recibe la propina; y de
hacerlo, se obliga a dar parte de ella al Estado. A pesar de ello se
sienten privilegiados, en relación con la clase obrera desvinculada de
esta industria.
¡No a la huelga!
El derecho a
la huelga no está reconocido en forma expresa en los Convenios 87 y
98; si reconocido como un Derecho Humano en el artículo 8 inciso 4 del
Pacto Internacional sobre los Derechos Económicos Sociales y Culturales
(PIDESC) y en el Protocolo de San Salvador, instrumento del Sistema
Interamericano que entró en vigor en diciembre del año 2000. También en
el informe III de la OIT (parte 4B) a la Conferencia Internacional del
Trabajo: -81ª reunión de 1994-.
El gobierno
cubano considera que no existe la necesidad de convocar huelgas,
puesto que las reivindicaciones de las organizaciones sindicales
oficiales son escuchadas por las autoridades.
¡No a los
sindicatos independientes!
En Cuba el
sindicato reconocido es la Central de Trabajadores de Cuba (CTC). Los
Sindicalistas Independientes son perseguidos y siete de sus líderes
están condenados a largas penas de prisión desde el 2003, por ejercer el
derecho a la sindicalización; la mayoría permanecen en prisión.
El Código de
Trabajo no contempla la libertad sindical y el gobierno la prohíbe
explícitamente. Se prohíbe crear organizaciones sindicales
independientes, la filiación debe ser a la Central de Trabajadores
Cubanos (CTC), apéndice de los organismos de la Administración
Central del Estado, transmisora entre el gobierno y los trabajadores.
Las organizaciones sindicales independientes corren el riesgo de que
sus dirigentes sean encarcelados, como se demostró en el 2003, cuando
líderes de diferentes Sindicatos Independientes fueron hechos
prisioneros, entre ellos el secretario General del CUTC, Pedro Pablo
Álvarez Ramos, deportado a España. Restan:
-
Horacio Julio Piña Borrego.
-
Víctor Rolando Arroyo Carmona.
-
Adolfo Fernández Sainz.
-
Alfredo Felipe
Fuentes.
-
Luís Milán Fernández.
-
Blas Giraldo Reyes
Rodríguez.
-
Oscar Espinosa Chepe.
-
Carmelo Díaz
Fernández.
-
Nelson Molinet
Espino.
-
Miguel Galván
Gutiérrez.
-
Héctor Raúl Valle
Hernández.
-
Iván Hernández
Carrillo.
La
participación de los trabajadores afiliados a la CTC es nula en aspectos
medulares del movimiento sindical. Los organismos sindicales cumplen
tareas partidistas y contribuye a mantener el régimen subordinando la
acción sindical al “partido castrista cubano”, subordinada la acción
sindical a fines políticos. Constitucionalmente, el Secretario General
de la (CTC) forma parte del Consejo de Ministros y de su Comité
Ejecutivo.
Los
trabajadores están obligados a afiliarse a la CTC, acorde al Ministerio
al cual pertenezca el organismo donde se desempeñen.
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