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PARA LOS CUBANOS, JONRONES DE
SOLIDARIDAD NO INTERESES POLÍTICOS
Miriam Leiva
Periodista Independiente
La Habana, Cuba
Más de dos millones de cubanos están desolados por
la pérdida total o parcial de sus viviendas y todas sus ruinosas
pertenencias, sin esperanzas de reponerlos adecuadamente durante su vida,
y con muy escasa alimentación. Poblados han sido arrasados y la
electricidad aún demorará en extensas zonas luego del azote de los
poderosos huracanes Gustav el 29 de agosto y Ike los días 7, 8 y 9 de
septiembre. De una punta a otra, todo el país sufrió los embates, con
los destrozos mayores en la Isla de la Juventud y Pinar del Río por
ambos y las provincias orientales el último.
Más de 5 mil millones de dólares han sido estimados
por el gobierno como pérdidas, pero podría ser mucho más, con un
extraordinario peso sobre la maltrecha economía de Cuba, en permanente
picado como consecuencia de la incapacidad y el voluntarismo de las
autoridades, que procurando mantener el totalitarismo frena las reformas
indispensables, cuya necesidad reconociera el Presidente Raúl Castro.
Los destrozos a la infraestructura electro-energética,
vial, de comunicaciones, almacenes, vetustos centrales azucareros y
fábricas, y agricultura demandarían inmensas inversiones para lo que no
se posee capital. Ya se importaba más del 84% de los alimentos, cuyos
precios suben, mientras el del níquel, principal producto de exportación,
cae en el mercado internacional, el turismo se deprime por la crisis
económica mundial, la próxima zafra azucarera previsiblemente será mucho
más pequeña que las menguadas de los últimos años, el tabaco tiene que
reponer rápidamente las casas de curado y otros medios destruidos por
los huracanes, la exportación de técnicos a Venezuela, principal fuente
de divisas, no podrá incrementarse más, y sin confiabilidad casi
seguramente no se recibirá créditos. Puede preverse que en los próximos
meses las carencias se emparejarán en todo el país.
La ayuda humanitaria es indispensable con urgencia.
Pero el gobierno continúa aferrado a los caprichos políticos. Tan grave
es la situación que ha aceptado inusualmente donaciones de países
seleccionados, las Naciones Unidas, la Iglesia Católica a través de
Caritas y otras denominaciones religiosas. Ha rechazado los
ofrecimientos de la Unión Europea y Estados Unidos, que pudieran ser los
mayores donantes. Resulta una contradicción que muy discretamente
aceptara el 3 de septiembre el diálogo propuesto por la UE, pero hacia
el 19 rechazara la asistencia a la población. ¿Qué conversaciones para
promover entendimiento y colaboración pueden tener como precedente una
actitud semejante?
Estados Unidos, esa es la cuestión. Los cubanos y
cubano-americanos mayoritariamente desean asistir a sus familiares,
amigos y población en general, por encima de los viejos conflictos
políticos porque somos un solo pueblo. La ola de personas con donaciones
a las Hermanas de la Caridad ha llenado muchos contenedores que ya
comienzan a distribuirse a través de las iglesias. Organizaciones del
exilio y opositoras dentro de Cuba claman por el levantamiento temporal
de las absurdas medidas impuestas en 2004 y 2005, a fin de que se
permita el envío de paquetes y dinero a cualquier persona, así como los
viajes para que la ayuda sea de persona a persona y los familiares y
amigos puedan reencontrarse en momentos tan difíciles.
Los senadores Dodd y Lugart, y los representantes
Delahunt y Flake promueven esa moratoria. Incluso han propiciaron
audiencias en el capitolio. Pero la Administración Bush sólo escucha las
escasas voces contrarias. Lamentablemente, prestigiosos políticos que se
oponen, se aferran únicamente a la asistencia directa del gobierno
norteamericano, muy loable y necesaria, pero que no debe privar al
pueblo cubano en ambos lados del Estrecho de sus legítimos derechos.
Hasta algunos de los ponentes que los siguen, posiblemente no han
reflexionado que envían remesas a sus hijos o padres, únicos lazos
permitidos; tampoco deben privar a los demás de viajar a Cuba, si ellos
no pueden hacerlo.
Desde La Habana se sigue igual juego, como es
costumbre. No quieren nada de los yankees y, sobre todo, no pueden
permitir que haya agradecimiento, que se tornará en admiración porque
estarían mitigando el dolor de seres humanos, que según despiertan de la
conmoción inicial, desesperan por haber perdido todo y no tener
esperanzas de salir del marasmo. Muchas personas han enloquecido; otros
podrían llegar al suicidio o a la explosión reprimida mediante la cárcel,
cuando menos; los más jóvenes sin futuro llegarían a delinquir o
lanzarse al mar para morir devorados, ser devueltos o formar parte de un
peligroso éxodo masivo.
¨Un Jonrón para Cuba¨, auspiciado por El Duque y
Liván Hernández, fue el 20 de septiembre un batazo contundente contra
los totalitarismos de cualquier parte. Peloteros, artistas, músicos,
humoristas se unieron en un juego de softball para confraternizar y
recaudar dinero, que entregaron a las Hermanas de la Caridad. Cuando
salieron del país a buscar las oportunidades que merecían, continuaron
admirados y sus triunfos han propiciado felicidad a los cubanos. También
lo habían hecho ya individualmente otras celebridades que marcharon muy
niños y otros ya formados. Organizaciones del exilio han realizado
actividades para colectar fondos y productos, facilitado a familiares el
envío de dinero, y contribuido con sus donaciones no sólo a los presos
de conciencia y políticos, cuyas condiciones son mucho más precarias
como consecuencia de los huracanes, y la oposición democrática, sino
también a toda la población sin discriminaciones.
Sobreponer los intereses de todos los cubanos, es
defender la Patria en el momento más crítico de su historia.
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