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EN LAS PRISIONES CUBANAS
Oswaldo José Payá Sardiñas
La Habana, 14 de julio de 2008
Movimiento Cristiano Liberación
Breve
reseña de las inhumanas condiciones de vida que existen en las
cárceles cubanas a que está sometida la población penal, de la
que son parte los prisioneros políticos de conciencia. Son ellos
mismos quienes nos cuentan como diariamente son víctimas del
acoso, la intimidación y la mentira para someterlos.
Ellos nos hablan de
diferentes temas como por ejemplo:
La atención médica:
Poca asistencia médica
primaria y asistencial, con el agravante en la mayoría de los casos de
falta de ética y sensibilidad humana. Se suponen que periódicamente
pasen visitas los médicos, cuando lo hacen muchos se presentan sin
saber que medicinas tienen en existencia en el penal ocasionando atrasos
en los tratamientos que no se pueden empezar hasta la próxima visita que
puede tardarse cualquier tiempo.
En algunas prisiones
los tratamientos se le entregan a los mismos reclusos, a veces sin
métodos por lo que muchos se automedican y se causan daño, puede suceder
que la persona indicada para darle al enfermo su medicamento se le
olvida o lo trae a cualquier hora por lo que muchos tratamientos no
surten efecto y aumenta el sufrimiento o empeora el padecimiento por
lo inestable para recibir las medicinas o hacer las curaciones. Tenemos
por ejemplo, que la prisión del Km. 5 y medio en Pinar el Río cuenta con
solo un médico y una enfermera por cada 400 reclusos y dos
estomatólogas por cada 200 reclusos con además pésimas condiciones de
trabajo pocas medicinas y sin el instrumental necesario. Un recluso debe
esperar hasta doce horas con un dolor para ver al médico o la enfermera.
Los puestos médicos no reúnen las mínimas condiciones higiénicas en
muchos de ellos falta el agua, las sabanas para tender las camillas,
algunos no tienen ni baño.
Los médicos no
realizan inspecciones periódicas, ni de asesoramiento con respecto a la
calidad, cantidad, preparación de los alimentos ni la distribución de
estos ni del lugar en que los cocinan. Tampoco lo hacen para ver las
condiciones higiénicas de los dormitorios y el aseo de los reclusos.
En cuanto a la atención
médica especializada son pocos especialistas, los que visitan los
penales, en consultas improvisadas, sin privacidad ni condiciones para
el trabajo de estos médicos, a veces llevan al recluso al hospital a ver
al especialista pero estas visitas desde que son anunciadas al recluso
a que se realizan puede pasar varios días, debido a la inadecuada
coordinación, no aparece quien los lleva, los presentan sin historia
clínica o sin haberse realizado los complementarios análisis
anteriormente indicados por el especialista, como resultado un gran
número de los conducidos viajan al hospital sin resolver sus problemas
de salud por los cuales salieron a consultarse. El servicio de
estomatología es igual de deficiente, en unas prisiones más que en
otras, por problemas como son la falta de electricidad, agua, anestesia,
empastes, instrumental esterilizado, roturas de los sillones o
simplemente vacaciones, cursos, ni pensar en un servicio preventivo de
estomatología. Debido a estas fallas del servicio estomatológico es
frecuente ver reclusos desesperados por dolores que los han torturado
durante semanas o meses intentar actos de suicidio o extraerse a sangre
fría las muelas afectadas con una pinza de electricidad o con un hilo
capón.
Son muchos los casos
que nos llegan denunciando las inhumanas condiciones de vida en las
prisiones, hablaremos de un caso:
Noel Soto Longo Díaz
tenía 46 años cuando falleció el 16 de diciembre del 2007 en la prisión
Km. 5 y medio en la provincia de Pinar del Río.
En el recuento de las
6 de la tarde del día 15 de diciembre se quejó a la guardia de tener un
dolor en el pecho y nauseas, a las 10 de la noche vuelve a plantearle a
la guardia que el dolor había aumentado de intensidad y fue nuevamente
ignorado a las tres de la madrugada ya el dolor era insoportable y se lo
dice a un recluso que avisa al llavero de guardia, se lo llevan al
enfermero, le toma la presión y le da unas aspirinas y lo envía
nuevamente al albergue, a las 5 de la madrugada intenta levantarse y un
intenso dolor no se lo permitió y cayó al suelo, sus compañeros lo
socorrieron y en medio de convulsiones y falta de aire lo trasladaron al
puesto médico. Los reclusos que lo acompañaban trataron de reanimarlo,
pero no pudieron. Murió a las 6 y 13 minutos de la madrugada. Poco
después llegaba el personal médico para diagnosticar lo que pudo ser una
muerte previsible. Casos parecidos a este ocurren casi a diario en
todas las prisiones en Cuba.
Alimentación:
Son precarias las
condiciones de las cocinas donde se elaboran los alimentos de los
reclusos si además tenemos en cuenta la inestabilidad de los horarios,
las grandes diferencias entre su elaboración y su consumo, donde los
alimentos se echan a perder y así mismo son servidos a los presos que
luego padecen de frecuentes trastornos digestivos e infecciones
estomacales severas, en algunos lugares los alimentos son elaborados con
agua de presas sin potabilizar previamente.
Los utensilios para
servir los alimentos carecen de higiene, al igual que el personal que
los elabora. Son utilizadas cubetas de los mismos presos para servir le
leche aguada del desayuno y esas cubetas son empleadas también para
bañarse, lavar y hasta descargar letrinas. El comedor no tiene vasos ni
lavamanos ni pilas con agua, las bandejas donde sirven la comida están
sucias y llenas de grasas.
Los depósitos de
residuos sólidos no tienen tapas por lo que proliferan los insectos y
toda clase de bacterias. Las comidas son mal elaboradas carentes de
sabor a no ser cuando están en mal estado, que sucede a menudo.
Dormitorios:
La característica
fundamental es el alto grado de hacinamiento en que se encuentran. No
tienen abastecimiento de agua potable. Las redes sanitarias están en muy
mal estado por lo que las tupiciones y las filtraciones de aguas
albañales a través de las paredes de las celdas son abundantes, sobre
todo en los pisos inferiores de las edificaciones. Mucho menos tienen
sistema de extracción del aire caliente.
La censura:
No solo se les impone
censura literaria a los penados sino también de opinión y de crítica en
vísperas de cualquier visita o inspección, reúnen a los mandantes, los
jefes de orden interior para impartirles las reglas que regirán durante
la permanencia de la visita en el penal. El recluso que se queje durante
la inspección puede ser sacado de su área, algo que emocionalmente
desestabiliza a los presos, mudarlos una vez que ya están establecidos y
relacionados ambientalmente en un lugar.
Requisas:
Son empleadas como
instrumento de acoso, intimidación que emplean para quitarle a los
presos cartas, libros, informes, lápices y registrarle al prisionero
todas sus pertenencias.
Personal
penitenciario:
Todo indica que este
personal no se escoge ni se forma adecuadamente para trabajar en las
prisiones, que no se tiene en cuenta su integridad moral, su sentido de
la humanidad y su nivel intelectual o profesional. Ya que son muchos y
permanentes los malos ratos y hechos violentos que protagonizan estos
oficiales en las prisiones podría hacerse varios listados de victimas y
victimarios, utilizan constantemente la fuerza bruta, atacan
generalmente entre 5 o 6 al recluso previamente esposado e inmovilizado
en un ataque punible a la dignidad de la persona y su integridad
física. Estas personas torturan, atormentan, martirizan, causan
cualquier tipo de sufrimiento y dolor a los reclusos y nunca han
enfrentado un cargo ante un tribunal por estos excesos de abusos que
son ilegales.
Todo este ambiente ha
provocado, las enfermedades y padecimientos permanentes de los presos de
conciencia que se encuentran en las prisiones.
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