En
vísperas
de la sesión final del 2007 de la Asamblea Nacional
del Poder Popular, el parlamento cubano, el opositor
Oswaldo Payá, entregó al órgano legislativo dos
proyectos. Uno solicitando una amnistía para los
presos políticos, y otro pidiendo la libre
circulación de los cubanos, tanto interna dentro de
la misma isla, como hacia y desde el exterior. Radio
Nederland Wereldomroep aprovechó la oportunidad para
entrevistarle.
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entrevista de José Zepeda con
Oswaldo Payá.
Foto: Parlamento Europeo. |
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Oswaldo Payá fundó en 1987 el MCL Movimiento
Cristiano Liberación. Entre 1996 y 1997 redacta
junto a otros miembros del MCL el Proyecto Varela,
para el que consigue entre el 2002 y el 2003 más de
25 mil firmas, las necesarias para presentarlo a la Asamblea
Nacional del Poder Popular de Cuba. En octubre de
2002 recibió el premio Andrei Sajarov a los derechos
humanos, otorgado por el Parlamento europeo.
José Zepeda.- Usted
ha presentado al parlamento un proyecto de Ley de
Amnistía para los presos políticos y otro sobre el
derecho a la libre circulación. ¿Es una coincidencia
que se produzca cerca de las fiestas de navidad y de
año nuevo? ¿O hay otras razones más importantes para
ello?
Oswaldo Payá.-
No, es una coincidencia y hay razones muy
importantes. No es una coincidencia porque navidad
es un tiempo en que creyentes y no creyentes en
nuestra cultura, sienten -digamos- más generosidad,
más espíritu de fraternidad y más deseo… una demanda
inmensa de reencuentro y unión con los seres
queridos. Por lo tanto, sin negar categorías
políticas, esto es fundamentalmente humano, y lo
humano no niega la política, pero no se reduce a lo
político.
Lo hemos estado meditando y preparando durante mucho
tiempo, porque no es un tema sencillo; tiene una
altísima complejidad y estamos diciendo: si la ley
no reconoce estos derechos, si la Asamblea Nacional
de Cuba (Parlamento Nacional), que es la que tiene
la responsabilidad de hacer leyes y, además, son
cubanos, no se abre a esta nueva etapa que el pueblo
quiere, una nueva vida por la que el pueblo de Cuba
clama, entonces no se van a producir los cambios que
el pueblo quiere y va a seguir sufriendo.
Por eso hemos presentado, en primer lugar, la Ley de
Amnistía que se corresponde con la petición del
Proyecto Varela que tiene 25 mil firmas de apoyo
presentadas a la Asamblea Nacional. Ley de Amnistía
para los prisioneros políticos pacíficos y esta ley
de Reencuentro Nacional para que los cubanos, por
fin, tengan derecho a entrar y salir de su propio
país libremente, porque el sufrimiento que ha traído
a Cuba esta restricción, esta negación, este
destierro para muchos, es inmenso. Eso ha desgarrado
el corazón de muchos individualmente; de millones
de familias cubanas durante muchos años.
¿Razones políticas?
J.Z.-
Le solicito dos
aclaraciones: la primera de ellas, dice usted 'lo
hacemos en estos momentos porque conminamos a los
corazones sensibles en estas fiestas navideñas y de
fin de año, a que se abran a la esperanza y al
cambio'… Pero, ¿es solo esa la razón? ¿No hay una
razón política de una eventual transición, de
movimiento dentro del gobierno cubano?
O.P.-
Nosotros creemos que la inmensa mayoría de los
cubanos -y no excluimos a los del gobierno, pero no
podemos hablar por ellos- saben que hay una etapa
que termina y que Cuba debe comenzar una nueva, y
debe empezarla pacíficamente. Y solo será buena si
esos cambios se realizan con la participación de los
cubanos. Hay declaraciones de funcionarios, de
periodistas, de intelectuales oficiales u oficiosos
y a veces hasta de ministros, que hacen que muchos
lo vean como signos de posibilidad de cambio. Nosotros
no negamos eso, pero estamos diciendo ¿acaso el
pueblo de Cuba no tiene derecho a que se le hable
con claridad? No más especulaciones, no más
incertidumbre, no más dependencia del pueblo como si
tuviera que esperar el destino de su vida; y hacemos
esta pregunta: ¿por qué no los derechos? Por qué no
abrir el espacio de la libertad de expresión, de
asociación, de una nueva ley electoral para que
puedan elegir, que puedan participar en la vida
política con organizaciones que no sean el partido
Comunista. Porque si todos no somos comunistas, por
qué no vamos a poder tener partidos y organizaciones.
Esa regla de que el pluripartidismo es malo, la
ponen los que forman un solo partido y es el de
ellos y eso es lo que ha traído la tiranía. Por lo
tanto, de alguna manera, sin odio estamos diciendo:
¡queremos ahora los derechos de los cubanos! ¿Por
qué no?
Amnistía
J.Z.-
Y la segunda
aclaración: cuando habla de amnistía, dice: '…y
amnistía para todos los presos de conciencia
opositores pacíficos'. Significa en consecuencia que
usted reconoce que hay opositores presos que no son
pacíficos. Le hago esta pregunta porque usted sabe
mejor que yo, que el gobierno de Cuba ha insistido
permanentemente que quienes están presos son
mercenarios de los Estados Unidos. No quiero hacer
generalizaciones de ninguna naturaleza, pero usted ¿comparte
conmigo de que sí hay presos que han recibido apoyo
del gobierno de Estados Unidos y también de
organizaciones de disidentes que están en Miami y en
otras partes del mundo?
O.P.-
Le voy a dar mi opinión y usted verá si la comparte
conmigo o no. Le quiero decir con toda claridad que,
en primer lugar en Cuba, cuando se habla de 'amnistía
general' nosotros estamos proponiendo una amnistía
general, pero que no se puede dar por decreto ni se
puede proponer en una ley mientras no haya un
diálogo entre cubanos. ¿Por qué? El tema que usted
toca es muy profundo. Porque en Cuba ha habido mucho
dolor, muchas heridas abiertas, sangre derramada por
personas que se han opuesto al gobierno, han
utilizado métodos violentos y, en algunos casos, han
hecho daño y han matado a personas y eso es un
crimen. No somos jueces, pero son realidades. Ese no
es el caso de la mayoría de los prisioneros, excepto
algunos, dos o tres, que han participado en hechos
de ese tipo. También hay miles de víctimas: muertos,
hundidos en el mar como el remolcador '13 de marzo',
personas que han sufrido violaciones de sus derechos
por parte de agentes del gobierno y por órdenes del
gobierno. Y nosotros decimos: pero de lo que sí no
hay duda, es que hay un grupo de hombres en prisión,
solo por defender pacíficamente sus derechos. Para
eso estamos pidiendo la amnistía, la liberación,
como un primer paso. Y después una amnistía generosa
que proponemos que sea sobre la base de la verdad y
el perdón, pero que no se puede imponer. Hay que
buscarla a partir de un diálogo nacional en un
ambiente más sereno y donde todo el pueblo asuma la
responsabilidad para dar ese paso histórico, como ha
pasado y hemos visto en Chile, Argentina, Sudáfrica.
Donde hay una etapa de dolor, el pueblo tiene que
asumirla en toda su profundidad, pero lo que no
tiene duda ni discusión, es que los que fueron
detenidos en marzo del 2003 y muchos otros hermanos
nuestros están ahí solo por defender los derechos
humanos, por pedir cambios en las leyes, por
participar en el Proyecto Varela, y no le han hecho
un rasguño, ni una ofensa verbal siquiera, a nadie. Para
eso pedimos la amnistía.
Proyecto Varela y
las nuevas solicitudes
J.Z.-
A propósito del
Proyecto Varela que usted presentó hace ya 4 años. Ese proyecto
fue rechazado por el parlamento cubano por
considerarlo inconstitucional. Pero ahí usted pedía
una democratización del país y me da la impresión
que ahora está pidiendo algunos cambios. ¿Significa
esto una variante estratégica respecto de la
oposición en su solicitud al gobierno?
O.P.-
No. Hay una variante estratégica que es Foro Cubano. Es
el llamamiento que hemos hecho a una campaña
nacional por la liberación de los presos políticos
pacíficos y por demanda de cambios en las leyes. Hemos
creado un comité ciudadano para eso. El Proyecto
Varela se mantiene vivo, porque sigue pidiendo lo
fundamental: un referendo para que el pueblo hable,
como ha hablado en Venezuela, en Chile, como ha
hablado en Bolivia, en Ecuador. No queremos hacer
transposiciones de modelos pero el referendo es una
forma de preguntarle al pueblo lo que quiere. Y el
Proyecto Varela sigue vivo y sigue proponiéndoselo.
Por qué, ¿qué significa cambio? Cambio significa
reconocimiento en las leyes de los derechos de las
personas para que puedan participar en la vida
política y eso no ha variado; es solo que se
intensifica. Se abren las avenidas para que haya
una mayor visión del cambio que queremos; cambio
pacífico, cambio entre cubanos, sin perder la salud
y la educación gratuita. Sin revanchas ni venganzas;
sin intervención extranjera, sin saltos al
neoliberalismo, pero con derechos para todos los
cubanos.
Y volvemos a preguntar: ¿por qué no, derechos? Por
qué tantos en el mundo se preguntan si los cubanos
estamos preparados, si la nueva generación de
líderes pueden hacer variantes de un socialismo
mejor. Y nosotros volvemos a preguntar: ¿es que
acaso el pueblo está en función del ensayo de los
líderes que se van sucediendo unos a otros? El
pueblo tiene vida propia; tiene derechos propios,
que son los derechos humanos y los queremos para los
cubanos también, porque también somos humanos.
Ese es nuestro espíritu y eso es lo que estamos
impulsando con Foro Cubano. Lo que hemos propuesto
ayer, es una concreción de leyes para que el pueblo
vea que es viable, que es posible y para que, la
Asamblea Nacional Cubana tenga esos instrumentos,
porque ellos tienen la obligación moral y la
responsabilidad histórica ante el pueblo de abrirle
el espacio de los derechos de los cubanos, no
respondiendo a Estados Unidos ni a ninguna otra
acción, sino a los derechos de los cubanos y sobre
todo al derecho de una vida en paz y en libertad,
que ya los cubanos quieren de una vez.
Estados Unidos
J.Z.-
A propósito de los
Estados Unidos, creo que usted lo sabe tan bien como
yo- sobre todo en Europa sigue existiendo el
convencimiento de que la oposición cubana tiene dos
colosales adversarios, una es el gobierno de Cuba y
el otro es el gobierno de Estados Unidos, porque con
su actitud de mantener el embargo o el bloqueo, como
le gusta llamarle a las autoridades cubanas, ninguna
de estas aspiraciones se cumplen porque esa será
siempre la explicación que va a dar el gobierno de
La Habana.
O.P.- Voy a responder a eso, categóricamente.
Nosotros ni apoyamos el embargo, ni creemos que sea
bueno para Cuba y pensamos que nunca debió existir y
que debe levantarse. Esa es nuestra opinión. Pero
ahora yo le pregunto a todos los oyentes: ¿qué
hubiera pasado, si el régimen de Sudáfrica, hubiera
dicho que había que levantar el embargo para acabar
el apartheid? No podemos poner los derechos de los
cubanos en dependencia de lo que haga el gobierno de
los Estados Unidos, ni el mundo debe de caer o
participar en esa trampa lógica, porque los cubanos
tenemos derecho a los Derechos, porque somos seres
humanos. Si usted está en contra del embargo,
critique al embargo, pero apoye los derechos de los
cubanos. Y no se puede condicionar una cosa a la
otra, porque si el gobierno de los Estados Unidos no
quiere levantar el embargo nunca, entonces nunca va
a haber derechos para los cubanos. Esos son los
argumentos que han mantenido siempre las tiranías,
desde Franco hasta Pinochet, pasando por todos los
demás. Nosotros necesitamos que cuando se levanten
las voces lo hagan, en primer lugar, por los
derechos de los cubanos. Y muchos, como en Naciones
Unidas, hacen una resolución en contra del embargo y
está bien, pero no es a favor del pueblo cubano, es
para ir en contra de los Estados Unidos. Si
estuvieran defendiendo al pueblo cubano, pedirían la
libertad de los defensores de los derechos humanos y
apoyarían estos cambios pacíficos entre cubanos que
son los que estamos solicitando. Por eso decimos,
quien quiera apoyar al pueblo de Cuba, que apoye los
cambios pacíficos, 'los cubanos tenemos derecho a
los Derechos, como todos los pueblos'. Y en América
Latina si hay tensiones, si hay una revisión, si hay
una renovación, es porque no se le puede negar los
derechos ni en conjunto ni en particular a ningún
ciudadano ni a ningún pueblo, como se le está
negando a los cubanos.
El relevo de Fidel
Castro
J.Z.-
Por último, tengo
aquí la última carta del Presidente Fidel Castro, y
he elegido la siguiente frase para comentarla con
Usted, dice así textualmente: 'mi deber elemental no
es aferrarme a cargos y mucho menos obstruir el paso
a personas más jóvenes, sino aportar experiencia e
ideas cuyo modesto valor proviene de la época
excepcional que me tocó vivir'. Usted comprenderá
que esta es la primera vez que el Presidente cubano
abre la posibilidad de decir 'me voy a pensionar'. ¿Qué
piensa como ciudadano, de esta de declaración?
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Oswaldo
Payá recibe el premio Sajarov 2002.
Foto: Parlamento
Europeo. |
O.P.- No deja de ser importante, no deja de ser
lógica, que una persona en su ancianidad y en su
enfermedad, reconozca que los más jóvenes tienen que
ocupar los cargos. Pero, como ciudadano y como
cubano no le doy la connotación que se le está dando
en el mundo. Porque nosotros preguntamos, ¿se está
hablando de los sucesores de Fidel Castro, se está
hablando de los hijos de los dirigentes, de
perpetuar la elite y de que otros continúen este
orden sin derechos? Por lo tanto, lo que sería
justo no es que líderes o figuras más jóvenes
continuaran un orden donde se le niega el derecho a
la mayoría. O que la nueva generación -y esto lo
digo sin odio; lo digo con amor, pero lo digo con
justicia- la nueva generación no solo son los hijos
de los dirigentes, ni los nuevos dirigentes
comunistas; son todos los jóvenes cubanos que tienen
derecho a vivir su tiempo en libertad. Por lo tanto,
cambio significa libertad. Libertad para todos y esa
es la base de la paz que queremos construir, de la
justicia que queremos alcanzar.
*José Zepeda Varas, director del Departamento
Español de Radio Nederland Wereldomroep