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Revista DESAFIOS
Año 1486
Abril/Junio 2009

Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos (CUTC)

Vistas Paisajes Cubanos

La Primavera de 2003 y las Damas de Blanco

 

NOTICIAS : Enviadas por Raúl Fernández Rivero

La primavera es la época del año que inspira poetas, reverdece amores y provoca suspiros y alegría en las naciones. Olores florales, colores múltiples y sentimientos de renovación vuelan entre los humanos como las mariposas de Abril.

Pero en Cuba, hermosa visión, -Colón dixit- la primavera del 2003, fue sólo una sacudida de terror.

El régimen tiránico cubano, sorprendió al mundo- horrorizado en ese momento con las

matanzas en la guerra Iraquí, - esperando que las bombas “inteligentes” y el fuego que asolaba la histórica zona del Tigris y el Eufrates,  ocultara las acciones del viejo dictador, el más longevo de todos, más que Franco, Strossner o los Zomoza. Mientras las noticias de la Guerra sacudían el mundo, en la Isla prisión, Castro arremetía contra la Sociedad Civil disidente, que estaba reestructurándose y consolidándose en el País. El 18 de Marzo inició una ola detenciones, que llevaron a la cárcel a más de 75 hombres y mujeres.

La falta de información producto del sistema cubano que bloquea las comunicaciones con el exterior, y la misma imposibilidad, al interior del país, para comunicarse entre los numerosísimos disidentes,  impidió al principio conocer la realidad de lo que ocurría,

El número exacto de detenidos en esa ola represiva nunca se ha podido determinar, puesto que las detenciones ocurrieron a lo largo y ancho de toda la Isla y muchos fueron liberados en los días siguientes a su detención. Algunos, como la laureada poetisa Adela Soto Álvarez –hoy en el exilio- recibieron condenas de un año de prisión domiciliaria.

Pero en general la prensa internacional y los propios disidentes se refieren al N º 75 como la cantidad de prisioneros políticos por el delito de opinión, en referencia a la cantidad de ellos que recibió condenas mayores de prisión.

Todo comenzó el 18 de Marzo y las detenciones fueron realizadas, en la noche y madrugada en su mayoría, en cada provincia de Cuba.

Es común señalar que sólo una mujer fue detenida en esos días, refriéndose a la Lic. Marta Beatriz Roque Cabello, una líder de la resistencia civil y pacífica, sino también –además de la poetisa Adela Soto- fue detenida y condenada a dos años la activista de Derechos humanos Sra. Migdalia Hernández Enamorado.

Una vez terminadas las detenciones entre el 18 y el 20 de Marzo, alrededor de 78 personas, opositores pacíficos afiliados a las asociaciones de periodistas, economistas y bibliotecarios independientes y miembros de las organizaciones políticas, sindicales  o promotores de la defensa de los Derechos Humanos quedaron en prisión y fueron juzgados y condenados a principios del mes de Abril.

Los juicios, una farsa impresionante, se caracterizaban por el casi nulo conocimiento que los abogados de oficio o privados tenían de sus defendidos, y la sorprendente coincidencia en todos ellos de solicitar clemencia para sus defendidos, en lugar  de la libertad por ausencia de delito.

Las condenas enormes en su monto, sobrepasan en años a las recibidas en cualquier país de América Latina por todos los presos políticos de su historia. Entre ellos los dirigentes  y miembros de  la organización sindical independiente  Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos CUTC, condenas  entre 13 y 26 años.

La comunidad Internacional reaccionó con sorpresa primero y rechazo profundo y crítico después. Intelectuales de todo el espectro político reaccionaron con  vigor, Carlos Fuentes, Vargas Llosa,  Günter Grass, Fernando Savater expresaron su rechazo con fuertes palabras. La tristemente fallecida Susan Sontag, José Saramago y hasta  Eduardo Galeano y Pietro Ingrao calificaron de aberrantes las condenas.

Los presos fueron remitidos a cárceles bien distantes de sus familias condenado con ello también a sus madres, esposas e hijos, al martirio de un viaje -ya de por sí difícil en un país carente de medios razonables de transporte- condicionado ahora a no tener donde pernoctar en otro lugar que duro suelo de la calle frente a la prisión. Muchas veces sin acceso a baños o agua potable.

Las madres, esposas novias e hijas de los presos de la primavera del 2003, muchas veces hacen su viaje para una mísera visita mensual y al llegar a la prisión se enteran que la visita está suspendida o sus familiares han sido trasladados, a otra de las cientos de prisiones del sistema dictatorial cubano.

Sin visitas el día del padre, sin que los hijos pudieran ser llevados a verlos en sus fechas natales, sin ninguna consideración y la angustia constante por las condiciones en que sus familiares eran mantenidos en Prisión, éstas heroicas mujeres, muchas de ellas humildes amas de casa, solo madres dignas y esposas sacrificadas, decidieron reunirse para compartir su pena y las escasa noticias, provenientes de una carta, que cual contorsionista circense ha logrado atravesar la férrea censura castrista, en la misa del domingo de las capitales de las provincias.

En la ciudad de la Habana, la casual reunión se fue convirtiendo en hábito dominical, y la vestimenta blanca de las madres, esposas e hijas, adoptada para estas reuniones, se convirtió una postal familiar a los ojos de los cubanos. Habían surgido las Damas de Blanco. Mensajeras de albo traje del dolor de vejados presos. Recuerdo perenne a las conciencias de quienes las ven o fotografían, que el ansía de libertad se paga con la prisión. Defensoras silenciosas, en su marcha valiente, del derecho a tener una biblioteca independiente donde leer las obras que el régimen -como reyezuelo del medio evo- prohíbe a sus ciudadanos. Caminantes blancas por el derecho a libertad de información.

Por calles de antigua data, de la vieja y la nueva ciudad Habana, todas vestidas de Blanco, despacio, al ritmo de las más cansadas -por la edad o la enfermedad- domingo a domingo avanzan las madres de Abril.

Aunque no lo pregonen –son por demás humildes, sencillas, virtuosas y no se arrogan la representación de nadie- son el reflejo de todas las madres cubanas que sufren por el hijo preso, lejano, desaparecido o muerto. Esposas-madres, madres-hijas,  madres-novias, caminan en silencio, con dignidad, con los gritos de dolor retenidos, con la lagrimas secas, con la mirada alta y la dignidad rampante.

Solo recuerdan, a los paseantes, a los vecinos, a los esbirros rabiosos que las insultan, que son las madres por excelencia, las que están dispuestas a esperar al hijo, al esposo, al hermano que el poder absoluto retiene injustamente en las ergástulas oscuras de lejanas prisiones.

No se apuran, la maternidad es lenta -demora 9 meses- y no cejan -el parto es doloroso- pero siguen firmes por que la maternidad es eterna.

Están ahí. Y ahí estarán. Son las madres-esposas, las madres-hijas, las madres-madres¡¡

Son las Damas de Blanco que recuerdan al mundo los presos cubanos todos, los 75 de la primavera de abril y los 400 más que les acompañan.

No piden dinero, ni primeras planas o reportes fotográficos o fílmicos, no quieren publicidad o prebendas políticas, solo piden  ¡solidaridad!

¿Ud. se  la negaría?

Solidaridad de Trabajadores Cubanos STC

Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos CUTC

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