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Cuidado lastimoso |
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Por Aimée Cabrera |
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En los edificios con amplios garajes suelen verse a estos perritos que miran con cara de lástima, como reconociéndose a sí mismos como una carga, suplicando no ser echados del techo que le procura además, un poco de alimento. Cuando las personas saben de quienes aman a los animales, acostumbran a ponerles en las puertas, portales o patios, pequeños cachorros de canes, con la tranquilidad de que serán bien cuidados, pero los tiempos han cambiado y hay quienes no pueden asumir el cuidado de estos desdichados. A modo general, se ven pocos perros deambulando por las calles. Las personas reaccionan frenéticas y hasta se deprimen cuando ven a quienes osan lastimarlos, azuzándolos con palos o a patadas. Si aparece en escena un religioso que los venera, la violencia sale muy mal parada.
Muchos les gritaron a los trabajadores de Zoonosis para que interrumpieran el maltrato, otros nerviosos, se cubrieron el rostro para no ver suceso tan inconcebible, o simplemente comenzaron a llorar. A estos trabajadores poco les importó la reacción de los asiduos visitantes del tranquilo parque villaclareño; para ellos lo importante era cazar la mayor cantidad de animales, para usarlos en investigaciones o matarlos. Una labor caracterizada por tener trabajadores amantes de los animales, se ha convertido en un modo de mostrar toda la impotencia y la maldad reprimidas. No será los únicos en el país, aunque los miembros de las organizaciones al tanto de animales y mascotas debieran puntualizar sobre el trato amoroso que todos merecen, con vistas a que hechos como éste no se conviertan en una costumbre.
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